Pamplona (EFE).- La Fundación Vicente Ferrer y su larga trayectoria de cooperación y trabajo con los menores más desfavorecidos han merecido este 2026 el Haba de Oro que cada año desde 2002 reconoce y respalda el apoyo a la infancia en distintos ámbitos de personas y entidades no pertenecientes a las instituciones.
La Fundación Vicente Ferrer trabaja en India, Nepal, Sri Lanka, Filipinas, Mozambique y España (la labor realizada tras la Dana de Valencia), dentro de su línea “Infancia con futuro”.
La fundación realiza acompañamiento y protección para la infancia más vulnerable desde el punto de vista educativo y sanitario, un ámbito en el que, por ejemplo, en India, ha incluido a 23 navarros cooperantes o voluntarios, tanto médicos, como profesionales de otros campos.
La delegación de esta entidad abrió sus puertas en la Comunidad foral en 2010 y, 15 años después, cuenta en Navarra con decenas de personas voluntarias, más de 1.800 apadrinamientos y otras colaboraciones, y un importante apoyo social a su trabajo en favor de la solidaridad y la cooperación internacional.

Este viernes el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron Saez, y la presidenta de la Asociación Cabalgata Reyes Magos de Pamplona, Mamen Sádaba Chalezquer, han entregado el haba de oro a la delegada de la Fundación Vicente Ferrer en Navarra, Marian García García.
Este premio, que otorga la Asociación Cabalgata Reyes Magos de Pamplona en colaboración con el Ayuntamiento, consiste en la reproducción en plata bañada en oro de 18 quilates de un haba del tamaño aproximado de una nuez (50 gramos de peso) que lleva engastados tres brillantes: las piedras preciosas que representan a Melchor, Gaspar y Baltasar. El premio lleva aparejado, además, la concesión de 2.000 euros a la asociación galardonada.
De India a Gaza han alcanzado a 3 millones y medio de personas
La Fundación Vicente Ferrer es una organización de Cooperación Internacional para el Desarrollo que lleva trabajando en India 57 años, ha recordado el Ayuntamiento en una nota.
Se define como “una organización de acción que cree en las personas y su poder de transformación, sin vinculación a ninguna creencia, ideología o religión” y reivindica como objetivo llegar al mayor número posible de personas en riesgo de discriminación, desigualdad o pobreza proteger a la infancia y a ofrecer oportunidades de futuro a las comunidades más desfavorecidas y vulnerables, en especial a las mujeres, niños y personas con discapacidad.
Desde 2008 son 24 los proyectos implementados por la fundación, no solo en Andhra Pradesh y Telangana (sur de India), sino en otros países a los que se ha ido extendiendo su labor. Recientemente, con apoyo del Gobierno foral, se trabaja en combatir el matrimonio infantil en Mozambique con intervenciones comunitarias que impactarán de forma directa sobre 9.600 niñas y niños y adolescentes entre 10 y 18 años.
También en Gaza
Y en esos momentos están presentes en Gaza, un espacio y una comunidad que se enfrenta a una crisis humanitaria de gran escala. Durante 36 meses, a partir del próximo febrero, tratarán de llegar hasta 3.000 niñas y niños de 6 a 11 años, 1.800 adolescentes (de 12 a 16 años) y 720 familiares y otras personas cuidadoras.
El objetivo es crear espacios seguros donde niñas, niños y familias se sientan protegidos, ofrecer apoyo psicosocial para tratar el trauma y recuperar la estabilidad emocional y garantizar el acceso a bienes esenciales: agua, alimentos, ropa, higiene, utensilios para cocinar. Todo ello tratando de reforzar el tejido comunitario, formando a equipos locales en acompañamiento y respuesta humanitaria.
Más de medio siglo después del comienzo de la labor de esta fundación, sus analistas tienen datos suficientes como para evaluar el impacto que sus acciones tienen en el futuro de los niños y niñas a los que se acercan y, por tanto, a las sociedades a las que se dirigen: por el momento han intervenido en las vidas de 3,5 millones de personas, muchas de ellas especialmente vulnerables.










