Pamplona (EFE).- Los excedentes alimentarios ya cocinados procedentes de lugares como restaurantes, hoteles, colegios, hospitales o comedores de empresas se van a recoger, procesar y distribuir entre personas en situación de vulnerabilidad gracias a un proyecto pionero del Banco de Alimentos de Navarra denominado ‘Sabor social – El plato compartido’.
El proyecto, presentado este miércoles en rueda de prensa en Civican, prevé ofrecer hasta 250 raciones diarias a personas en situación de vulnerabilidad a partir de la recuperación y transformación de excedentes alimentarios, con el apoyo de la Fundación ‘la Caixa’.
La iniciativa nace para dar respuesta a un doble reto social y ambiental: mientras persiste la inseguridad alimentaria en determinados colectivos, una parte significativa de los alimentos preparados en comedores escolares, empresariales y hospitalarios no llega a aprovecharse.
Colaboración público-privada
Uno de los principales elementos diferenciales de ‘Sabor social’ es su enfoque de trabajo en red, desde a colaboración público-social-privada.
Así, el proyecto cuenta con la implicación del Gobierno de Navarra, la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona, la Universidad Pública de Navarra, la Universidad de Navarra, colectividades del sector de la restauración colectiva, entidades sociales, Ausolan, Elkarkide, París 365 y Alimenta valores, entidad responsable de la coordinación del programa.
El modelo complementa el sistema tradicional de distribución alimentaria, permitiendo llegar a personas que actualmente no acceden de forma regular a una alimentación adecuada (unas 25.000 en Navarra).
A través de protocolos específicos de seguridad alimentaria, logística y trazabilidad, el proyecto canaliza excedentes de colectividades hacia comedores y recursos sociales, garantizando su calidad y seguridad.
La iniciativa incorpora también un componente formativo y de sensibilización, orientado a promover una cultura del aprovechamiento alimentario y a reforzar la capacitación de personas beneficiarias, voluntariado y entidades participantes, con talleres y acciones divulgativas a lo largo del año. El objetivo del BAN es organizar un mínimo de seis talleres anuales.
Aprovechar los excedentes del canal Horeca
Marisol Villar, presidenta del BAN, entidad que recuperó en 2025 unas 2.000 toneladas de alimentos que de otra forma hubieran ido a la basura, ha destacado que se trata de productos que «no están para comercializar, pero sí son comestibles y podemos repartirlos entre la gente más necesitada».
En este sentido, ha explicado que, con la aplicación de la Ley contra el desperdicio alimentario, muchos residuos se han canalizado a través del BAN, pero «nos queda un punto perdido, que es qué hacemos con los alimentos cocinados» de restaurantes, hoteles, colegios, hospitales y comedores de empresas, entre otras entidades.
La vicepresidenta del BAN, Nati Vitórica, ha señalado que de 2023 a 2024 las donaciones de alimentos han caído un 25,81% y la financiación, un 24,82%. Los beneficiarios también han disminuido un 10,93%.
Por ello, ha dicho, se ha considerado que hay «excedentes alimentarios de otro sector que podemos aprovechar», el Horeca.
Excedentes del HUN y dos colegios en una primera fase
En una primera fase, que se espera comenzar después del verano, se aprovecharán los excedentes alimentarios del Hospital Universitario de Navarra, que reparte unas 800 raciones diarias, y de dos colegios que tienen 1.200 alumnos en total. París 365 será el principal receptor de estas raciones de comida excedentarias.
El objetivo es procesar unos 4.000 kilos de comida al año y preparar unas 7.500 raciones.
Posteriormente, con los protocolos ya más consolidados, el BAN quiere empezar a aprovechar los excedentes de los comedores de empresas. La entidad calcula que el presupuesto para desarrollar el proyecto en 2026 y 2027 asciende a unos 100.000 euros.
La vicepresidenta del BAN ha destacado que cada persona consume como media 490 kilos de comida al año y ellos reparten unos 117 kilos por beneficiario, pero aspiran a llegar al 50%.
«Podemos tener muchas posibilidades de que sea algo eficiente y que la sociedad lo vea como algo válido», ha subrayado Vitórica, quien ha resaltado: «Yo tengo que acostumbrarme como individuo a no tirar lo que se puede aprovechar».
«Hay que valorar lo que hacemos en Navarra, que lo hacemos bien; somos personas bastante comprometidas y bastante responsables», ha concluido.