Pamplona (EFE).- El arzobispo de Pamplona y Tudela, Florencio Roselló, considera que la actuación en Navarra contra los casos denunciados de abusos sexuales cometidos por religiosos «se está afrontando» y es referencia para otras diócesis, pero ha instado a la promulgación de leyes estatales y navarras para acometer el problema desde una óptica generalizada y no solo en el seno de la Iglesia.
Lo ha asegurado Roselló en su participación en el Foro SER Navarra, donde buena parte de su intervención ha versado sobre las denuncias recibidas en Navarra por víctimas de abusos sexuales cuando eran alumnos en diferentes colegios religiosos, un asunto que él se encontró «encima de la mesa» cuando llegó al arzobispado en 2024.
En el centro debe estar la víctima
«Entendí que debíamos continuar con lo hecho», ha dicho sin aludir a que por decisión suya se dieron pasos que el anterior arzobispo había negado, como entrar a formar parte de la Comisión creada por el Gobierno de Navarra para valorar y, en su caso, reconocer a las víctimas de estos abusos, que han ido siendo reparadas económicamente por la diócesis o por las órdenes religiosas implicadas.

A esto se suma el acuerdo firmado hace menos de dos meses por el Gobierno de España, la Conferencia Española de Religiosos (CONFER) y la Conferencia Episcopal (CEE) para la atención a las víctimas de abusos sexuales sufridos en cualquier ámbito de la vida social. Es un acuerdo «bueno» porque el Ejecutivo estatal «se compromete a perseguir todo tipo de abusos, no solo los de la Iglesia, y esto es a novedad».
Y en este terreno es donde Roselló ha señalado que le gustaría «que el Gobierno de Navarra sacase una ley que, al igual que en la de los abusos en el seno Iglesia, sea para perseguir los abusos de todo tipo», una iniciativa que también ha pedido al Gobierno estatal.
No obstante, ha señalado que desde la diócesis navarra «seguimos trabajando en este tema» de los abusos, y desde otras comunidades «nos miran con los ojos abiertos porque hemos entendido que en el centro de todo debe estar la víctima».
Petición de perdón
Ha defendido la integridad de la inmensa mayoría de los sacerdotes y religiosos y ha señalado que, como conocedor del ámbito carcelario por su labor pastoral en las prisiones, «he conocido a bastante más gente de abusos a menores que no eran sacerdotes».
En el turno de las preguntas, ha sido interpelado por el portavoz de una de las asociaciones de víctimas de estos abusos. Le ha explicado que «hay mucha gente íntegra, coherente y buenos religiosos». También le ha recordado que se ha reunido y ha pedido perdón «individualmente» a todas las víctimas que han denunciado.
En todo caso, también ha discrepado de que la reparación de estos delitos se quede en un asunto económico, «creo que es más que cuestión de dinero», ha dicho sobre algunas quejas sobre la escasa baremación de estas reparaciones, que se fijan en la Comisión creada por la Conferencia Episcopal, que a su vez traslada a la orden religiosa o la diócesis afectada las conclusiones.