Imagen de archivo de un partido de fútbol de Osasuna
Avance de Osasuna en el amistoso de hace 8 días en Mendigorría. EFE/Villar López

El control de LaLiga reduce el gasto pero no equilibra la competición, según una tesis

Pamplona (EFE).- El control económico de LaLiga reduce el peso del gasto salarial, pero no equilibra la competición, según una investigación que analiza la relación entre el gasto salarial de los clubes de fútbol profesional español y sus resultados deportivos antes y después del Reglamento de Control Económico de LaLiga, aplicado desde la temporada 2013/2014.

Es un trabajo de Bruno Gómez Revuelta (Pamplona, 2003), que ha finalizado los estudios del Programa Internacional del doble grado en Administración y Dirección de Empresas (ADE) y en Economía por la Universidad Pública de Navarra (UPNA), y se ha basado en datos de 56 equipos entre 2007 y 2024.

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La investigación, recogida en uno de los dos trabajos de fin de grado (TFG) que ha realizado para su doble titulación, concluye que esta regulación ha reducido la influencia del volumen total de salarios en la clasificación, pero no ha eliminado la ventaja competitiva de las entidades con mayor capacidad para incorporar talento mejor remunerado.

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Los jugadores de Osasuna celebran un gol en el partido amistoso contra el Racing en Mendigorría la pasada semana. EFE/Villar López

“LaLiga impone un control preventivo a los clubes a través del Límite de Coste de Plantilla Deportiva, obligando a los equipos a gastar únicamente lo que han demostrado ser capaces de ingresar de manera estructural”, describe Bruno Gómez Revuelta.

El TFG estudia si el Reglamento de Control Económico ha modificado la relación entre inversión económica y rendimiento deportivo en el fútbol profesional español. Esta relación se conoce en la literatura académica como determinismo financiero o efecto Mateo: los clubes con mejores resultados obtienen más ingresos, esos ingresos les permiten invertir en mejores plantillas y esa inversión refuerza de nuevo su posición deportiva.

El trabajo parte de una paradoja. El control económico de LaLiga se implantó para mejorar la estabilidad financiera de los clubes, reducir los riesgos de endeudamiento y evitar modelos de crecimiento basados en gasto no sostenible. Sin embargo, al vincular la capacidad de gasto a los ingresos de cada entidad, la regulación también puede limitar el margen de los clubes con menor dimensión económica para realizar inversiones que les permitan acercarse a la élite.

El gasto salarial sigue influyendo en la clasificación

Los resultados del TFG, titulado “The impact of wages on competitive results: a panel data analysis of Spanish football (El impacto de los salarios en los resultados deportivos: un análisis de datos de panel del fútbol español)”, muestran que el gasto salarial continúa siendo un factor relevante para explicar el rendimiento deportivo.

Según el análisis, los clubes con mayor capacidad para destinar recursos a salarios tienden a obtener mejores posiciones en la clasificación. Esta conclusión confirma “la persistencia del determinismo financiero” en el fútbol español: el dinero no garantiza por sí solo el éxito, pero sigue siendo uno de los elementos que más condicionan la posición competitiva de los clubes.

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Los jugadores del Espanyol celebran la victoria en El Sadar el pasado mes de mayo. EFE/ Jesús Diges

Según Gómez, “el Reglamento de Control Económico de LaLiga ha cumplido con creces su objetivo primordial: erradicar la inestabilidad, los impagos a jugadores y entidades públicas, y el dopaje financiero insostenible que caracterizó a la era previa a la regulación. El sector ha dejado de estar en peligro de quiebra, pero a costa de congelar sus estratos competitivos”.

Según las conclusiones de la investigación, el Reglamento de Control Económico levanta “un verdadero techo de cristal”.
“El club modesto está irremediablemente topado por sus ingresos históricos (derechos de televisión y área comercial local). Al tener este tope, se le prohíbe reglamentariamente realizar la inversión extraordinaria en talento que sería necesaria para competir de tú a tú con la élite. Y al no poder invertir, no puede alcanzar el éxito deportivo que, paradójicamente, es el único vehículo que le permitiría incrementar sus ingresos estructurales en el futuro. Es un círculo vicioso perfecto de inmovilismo competitivo”, afirma.

Esta investigación obtuvo en junio el Premio a la Mejor Comunicación3 basada en un Trabajo de Fin de Grado (TFG) o Trabajo de Fin de Máster (TFM) en Gestión o Economía del Deporte en el XVI Congreso Iberoamericano de Economía del Deporte (CIED) celebrado en Osuna (Sevilla).