Pamplona (EFE).- Una rápida y peligrosa carrera de las vacas del ganadero local Teodoro Vergara, que han dejado a su paso siete corredores atendidos leves, ha cerrado este domingo los encierros del Pilón de Falces de 2026.
Diez reses, de pelajes colorado y negro, han protagonizado el último de los encierros de la cada año más concurrida cita, dada la espectacularidad de la carrera, que discurre por una empinada cuesta abajo, la que separa un corral en el monte del casco urbano de Falces, delimitada a un lado por la pared del propio monte y al otro por la escarpada ladera que, de caer por ella, finaliza en una poza llena de zarzas.

La difícil orografía no es freno para que cientos de personas se aposten de buena mañana en cualquier lugar de la montaña desde el que observar relativamente a salvo la carrera que tan solo los más valientes y rápidos se atreven a emprender, con rapidísimas vacas bravas detrás y sin apenas escape a los lados.
Con ello, las vacas de Vergara han salido del corral puntuales a las 9:00 horas, al principio algo dubitativas, pero los pastores las han azuzado de inmediato y han emprendido la cuesta abajo, cada vez con más velocidad y algunas de ellas mirando a quienes desde los lados les citaban con la mano.

La manada se ha estirado de forma considerable, creando unos huecos entre las reses que pocos jóvenes se han atrevido a ocupar, dada la velocidad imprimida, que además ha llevado a varios de ellos a ser volteados porque las vacas les han ganado la distancia.
Así han entrado en el casco urbano, en manada muy disgregada pero no rota, dejando a su paso 7 atendidos por heridas leves, seis de ellos curados in situ por la DYA, mientras que el séptimo ha necesitado algún punto de sutura.









