Pamplona (EFE).- Navarra ha dado un paso contundente en sus políticas públicas de memoria histórica con la inauguración de un espacio específico para acoger las actividades administrativas, investigadoras y de sensibilización relacionadas con la memoria y la convivencia, que a partir de ahora acogerá el remodelado Palacio del Marqués de Rozalejo, en el casco viejo de Pamplona.
El Palacio barroco del siglo XVIII luce ya como «una auténtica maravilla», han coincidido en valorar autoridades e invitados que han acudido al acto de inauguración, en el que ha destacado la ausencia de representantes de PP y Vox, aunque es su interior lo que recobra aún más interés tras décadas de abandono, al acoger un fondo documental para la investigación, las oficinas de la dirección General de Memoria y Convivencia, y espacios de actividades.

Y como arranque del uso que se le pretende dar, inaugura además dos exposiciones, una elaborada ad hoc para la apertura y que se titula ”La memoria de los objetos”, con objetos recuperados en prospecciones y exhumaciones de las fosas que dejó el golpe de estado franquista en Navarra de hace 90 años; y otra con el trabajo de 18 fotógrafos sobre cómo acuden a la escuela niños y niñas de muchas partes del mundo.
La primera de ellas ha sido visitada por la presidenta de Navarra, María Chivite, junto a la consejera de Memoria y Convivencia, Ana Ollo, y la delegada del Gobierno, Alicia Echeverría, a quienes la arqueóloga Lourdes Errasti y el médico y antropólogo Paco Etxeberria han explicado los pormenores de lo expuesto, rescatado por ellos mismos dentro del trabajo de la Sociedad de Ciencias Aranzadi.
Rozalejo, un espacio que «mira al futuro»
Tras recorrer algunas de las estancias más significativas, se han dirigido al salón de actos, donde esperaban los invitados, ante quienes Chivite se ha mostrado emocionada y ha expresado su «orgullo» por contar con este espacio que «mira al futuro» y en el que cristalizan las políticas llevadas a cabo en las tres últimas legislaturas en este terreno.
«Queremos consolidar el Palacio de Rozalejo como plataforma global de encuentro, de generación de conocimiento, desarrollo de capacidades e intercambio de experiencias internacionales en materia de resolución pacífica de conflictos en colaboración con la sociedad civil», ha planteado.
«Este edificio puede ser un espacio de luz para conseguir ese objetivo tan sencillo como ambicioso que es la paz», ha dicho una Chivite convencida de que «la memoria sirve para mejorarnos como sociedad» y debe estar basada en la «calidad democrática, derechos y libertades, solidaridad y decidida defensa de la igualdad».

No obstante, ha alertado de la necesidad de hacer «pedagogía democrática» con esta memoria histórica, pues sin ella «la ultraderecha negacionista y sus cómplices avanzarán hacia un abismo peligroso de menos libertad, menos bienestar, de retroceso y de una sociedad con más brechas en la que solo algunos saldrán ganando».
«Navarra ha sufrido demasiadas violencias políticas como para olvidarla», ha dicho para aludir a «guerras, dictadura, represión, violencia terrorista y distintas violencias de motivación política» que han atravesado a Navarra tan solo en el último siglo, y que ha considerado necesario que conozcan las nuevas generaciones.
Más aún en el actual «periodo histórico de posviolencia y de consolidación de un proceso estable de convivencia democrática, basada siempre en el diálogo continuo entre diferentes en la paz y en la resolución pacífica de los conflictos».
Y en ese contexto, ha pedido «a todas las fuerzas políticas que componen el arco parlamentario su apoyo para la aprobación de la nueva Ley Foral de Reconocimiento y Reparación de las Víctimas del Terrorismo».
Ollo: Un día de pasión, emoción y buena política
En la misma línea, la vicepresidenta segunda y consejera Ana Ollo ha considerado el de hoy «un día de pasión, emoción y buena política» porque culmina una apuesta de las presidentas Uxue Barkos y María Chivite por conseguir que «Navarra sea referente en memoria y convivencia».
Ha valorado la labor de quienes han impulsado que «desde hoy Rozalejo forme parte de esa Navarra diversa, plural, que todavía sufre las heridas de las violencias sufridas y que busca en la reivindicación de la memoria una construcción de una sociedad democrática y en paz, memoria integral, memoria para deslegitimar la violencia.

Y como ejemplo ha nombrado con nombres y apellidos a víctimas del franquismo, del terrorismo de ETA, del terrorismo fundamentalista islámico, o de la violencia de Estado o de sus funcionarios públicos.
Rozalejo «va a recordar cada día estas memorias, pero no lo va a hacer con el objetivo de reabrir viejas heridas como los fascismos o la ultra derecha repite una y otra vez. Recuperamos el pasado para que el presente sea menos oscuro de lo que es y sobre todo para que el futuro ofrezca garantías de verdad, de justicia y de reparación» y «para volver a vivir en paz y en una convivencia que reivindique una sociedad como la Navarra cada vez más diversa y plural».
También ha intervenido la delegada del Gobierno en Navarra, Alicia Echeverría, quien ha recordado el apoyo económico del Estado para esta obra, alineada con las políticas de Memoria Histórica del Gobierno de España, convencida de que «debemos aprender de los errores para no repetirlos». «La memoria es el mejor antídoto contra el extremismo, la desinformación y el odio», ha zanjado.










