Pamplona (EFE).- Los operarios de la carpintería Hermanos Aldaz Remiro, de la localidad de Puente la Reina, han comenzado a colocar los primeros postes y tablones del encierro de los Sanfermines 2026 en el acceso al callejón de la plaza de toros, lo que supone uno de los signos más claros de la inminencia de las fiestas de Pamplona.
Cada pieza del vallado tiene su lugar asignado, marcado con un código de letras y números pintado sobre cada tablón y cada poste.
En total, se colocan 900 postes, 2.700 tablones y unas 2.500 cuñas, además de 70 puertas de distintos tamaños que sirven tanto para la evacuación como para el cierre del recorrido.

Lo más delicado, las puertas
«Otro año más estamos todos aquí para dar comienzo a la colocación del vallado de Sanfermines 2026», ha comentado a los periodistas el carpintero Ignacio Aldaz, quien ha destacado que ya saben perfectamente dónde va cada elemento en los 848 metros del recorrido del encierro.
El material se instala entre los Corrales de Santo Domingo y la plaza de toros. Esta carpintería también se encarga de la colocación del vallado entre los corrales del Gas y los de Santo Domingo, a donde se conducen cada noche de fiestas los toros del encierro.
Lo más delicado del montaje, ha dicho, son las puertas: «Tienes que contar con que vayan bien y no tengas ninguna sorpresa, porque, si tienes una sorpresa con una puerta, te lleva mucho tiempo de reparación».

Aproximadamente un 2% del material se renueva
«Todos los años hacemos una revisión anterior a la colocación y ya se han ido cambiando tablones y postes durante estos días y ahora ya vamos colocándolos», ha explicado Aldaz. Cada año, alrededor del 2 % del material se renueva debido al desgaste producido durante el transporte y la manipulación.
Los tablones más antiguos, ha señalado, «están por todo el recorrido, o sea, no hay una zona concreta en los más antiguos, igual aquí en el callejón, pero más o menos se va cambiando aleatoriamente según este cada tablón o cada poste».
Los tablones, de madera de abeto por su flexibilidad, se ensamblan entre los postes con cuñas y tornillos, formando una doble barrera de seguridad. La estructura se apoya en cajetines de hormigón con tapa metálica, que los operarios municipales limpian y revisan antes del montaje.

Una rutina casi ritual
La carpintería Hermanos Aldaz, encargada de esta labor desde 1992, mantiene una rutina casi ritual. Los carpinteros descargan los materiales, los ordenan y comienzan a ensamblar el vallado en el callejón, punto final del encierro. Ahora son unos cinco carpinteros, pero durante las fiestas son más de 70.
Muchos de los maderos conservan nombres, frases y fechas grabadas por visitantes y corredores a lo largo de los años, una huella que también forma parte de la esencia de la fiesta.

Símbolo de la inminencia festiva
La colocación del vallado en el callejón no solo marca el inicio de los trabajos técnicos, sino también el despertar del ambiente sanferminero. Junto a la instalación de la tómbola -este año en la plaza de Baluarte por las obras en el paseo Sarasate- es el primer signo visible de que las fiestas están cerca.
A medida que los tablones se alinean y los postes se fijan, Pamplona empieza a transformarse. En los próximos días, el montaje avanzará por Santo Domingo, Mercaderes y Estafeta hasta completar el recorrido el 6 de julio, justo antes del chupinazo.
Ignacio Aldaz ha asegurado que colocar el vallado del encierro es algo muy especial: «Ilusión tienes, claro, es los Sanfermines. Al final estás en voz de todo el mundo, pero es un trabajo, nos lo tomamos como un trabajo más».
«Al final es un orgullo el verlo todo montado», ha subrayado.









