Pamplona (EFE).- Descendientes de las personas promotoras de la revista ‘Atalaya’, un hito cultural de la Navarra anterior al golpe de estado de 1936, han promovido la edición de un libro sobre esta publicación, que sólo vio dos números, entre 1934 y 1935, en los que se ofrecía lo mejor de la poesía, el pensamiento y el arte de su tiempo.
Como ha relatado a EFE Josep García Enciso, la revista fue fruto de los empeños de varias personas, una de ellas su abuelo, el editor Emilio García Enciso (Guadalajara, 1874 – Pamplona, 1936) que fue quién editó la publicación en la capital navarra en formato de bolsillo, de 21 x 15,5 centímetros.
Emilio García Enciso tenía una librería y editorial del mismo nombre en la avenida San Ignacio de Pamplona, en la que se imprimieron y distribuyeron los dos ejemplares de Atalaya.
También fue obra del creador Xabier de Frutos (Pamplona, 1909 – Madrid, 1936), que fue el artista que diseñó la revista. Además del diseño de Atalaya, De Frutos realizaba las portadas de la Editorial Florencia, una colección creada por Emilio García Enciso dedicada exclusivamente a cuestiones pedagógicas.
Xabier de Frutos fue un activista político, cultural y deportivo de la Pamplona anterior al golpe militar. A mediados de noviembre e 1936, cayó muerto en la Casa de Campo, cerca de la Ciudad Universitaria, defendiendo Madrid.
Un navarro de Lesaka y su esposa, María Zambrano
Pero el ‘alma mater’ de la revista fueron los hermanos Rodríguez Aldave: Alfonso (Lesaka, 1911 – San Sebastián, 2008) y Francisco (Lesaka, 1910 – Madrid, 2000).
Alfonso, ha comentado García Enciso, estaba casado con una referente de la intelectualidad española del momento, María Zambrano, a través de la cual «vio todo ese dinamismo que se vivía en la vanguardia española de Madrid y por eso decide impulsar esta revista». Los dos primeros números fueron pagados por el padre de Alfonso.
María Zambrano ya era entonces profesora de filosofía y cuenta Camilo José Cela que los domingos ofrecía en su casa una tertulia a la que acudía también su esposo Alfonso, entre otros intelectuales.
García Enciso y De Frutos murieron en 1936, y los Aldave partieron para el exilio tras el golpe militar.
Son sus descendientes los que han promovido la edición de un libro sobre la revista Atalaya, concebido como el número 3 de esta publicación, que va a distribuirse a partir del 11 de abril, fecha en la que se va a recordar con una placa el lugar donde vivió Francisco Xabier de Frutos.
Se espera en este acto la presencia de su sobrino, Ion de la Riva, exembajador de España en la India (2007-2010), concurrente en Nepal y Sri Lanka, y más recientemente embajador en Irlanda (2022-2025).
Colaboraciones destacadas para el ‘número3’ de la revista
Para este libro se ha contado con la colaboración de profesores universitarios y personalidades como el nieto de Miguel de Unamuno, que fue un referente para una revista que también tuvo colaboradores de excelencia como Pedro Salinas, sin olvidar autores navarros como Joaquín Arbeloa, Eladio Esparza, Victoriano Juaristi o Ángel María Pascual.
Atalaya también fue notable por su forma. El diseño de la revista era moderno y vanguardista, con la cabecera diseñada por De Frutos, y la participación de artistas innovadores, como el pintor Juan Cabanas o el fotógrafo José Suárez.
Como afirmaban sus promotores, su objetivo era «vivificar la vida cultural navarra con la colaboración de gentes que, guiadas por idénticos anhelos pero dotadas de talento y mejor preparación, trabajan con el más lisonjero resultado en el resto de España… sólo le preocupan las eternas cuestiones del intelecto, no teniendo por ello más que un sencillo deseo: el de aumentar el grupo de los que por tales problemas se interesan en nuestra provincia».
El hecho de que muchos de los protagonistas fueron asesinados o represaliados al inicio de la Guerra Civil supuso la falta de continuidad de la iniciativa. Es el caso de colaboradores como el pintor David Álvarez, Federico García Lorca, con el que se contaba para números posteriores, Antonio Machado, o los poetas Luís Maldonado, Iván de Tarfe o Miguel de Unamuno.
«El nivel de la revista era muy elevado» para la Navarra de los años treinta, ha asegurado Josep García Enciso, quien ha subrayado que «lo sorprendente» y lo que ha motivado este proyecto es que Atalaya sea una publicación prácticamente desconocida en la actualidad.