Santander (EFE).- Una de las cuentas pendientes en el acervo legislativo sanitario es regular aspectos derivados de los rápidos avances tecnológicos y que todavía no se han plasmado negro sobre blanco en una ley: cuestiones como los neurodatos, el uso de la inteligencia artificial por los facultativos, o el derecho al olvido tecnológico con datos de salud son ejemplos.
En el ámbito de la sanidad, la digitalización de datos se rige principalmente por la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales y por reglamentos europeos.
Son normativas que fijan principios y requisitos para el tratamiento de datos personales en general, pero incluidos los datos de salud, garantizando la privacidad y seguridad pero sin regular de una manera específica en este campo sanitario.
Cantabria se ha adelantado y ya ha dado los pasos para poner fin a este vacío legal en materia de salud y digitalización.
Seguridad jurídica
El objetivo de la ley que prepara esta comunidad, y que entrará en el Parlamento regional en septiembre, es dar seguridad jurídica tanto a los pacientes como a los profesionales.
Será una norma pionera, porque será la primera que va a regular estas cuestiones: «La primera en España y de las primeras en Europa», indica el consejero de Salud de Cantabria, César Pascual.
También destaca su carácter innovador y de vanguardia el presidente de la Organización Médica Colegial, Tomás Cobo, que aplaude esta iniciativa porque es buena para el paciente y el profesional e introduce en su preámbulo referencias a informes del Código de Deontología de los facultativos.
Regulará cuestiones como el big data, la telemedicina, los dispositivos móviles y sus implicaciones en cuanto a datos sanitarios, la inteligencia artificial, la prescripción electrónica, o la historia clínica digital.
Derecho al olvido tecnológico y neurodatos
Una de las cuestiones por regular, y que va a reconocer esta ley, es el «derecho al olvido tecnológico» en sanidad, para garantizar a los pacientes que los datos que se generan desaparecen cuando termina su proceso o bien se almacenan exclusivamente en la historia clínica digital.

Otro aspecto que esta ley está llamada a regular es el de los neurodatos o datos cerebrales, que no están recogidos en la ley de Protección de datos.
Así, la ley de Cantabria protege frente a «la capacidad invasiva que tienen las neurotecnologías». «No nos estamos dando cuenta de que, por ejemplo, sobre todo en personas vulnerables o en menores, las neurotecnologías están condicionando comportamientos, que vienen inducidos por redes sociales, por internet…Y eso también es un derecho a preservar y a que el ciudadano tenga información y sea consciente», explica el consejero.
Inteligencia artificial
Otro «vacío» que esta normativa pretende llenar es el de cómo regular la inteligencia artificial en el ámbito de la sanidad.
La inteligencia artificial se usa cada vez más como apoyo a las decisiones de los médicos y «el ciudadano tiene derecho a saber que el facultativo se va a servir de esa herramienta en su proceso de diagnóstico o de tratamiento», dice el consejero.
Y a los profesionales «también les da seguridad jurídica porque ahora están trabajando sin un marco normativo», recalca.
También se recogen los derechos del paciente «ante decisiones automatizadas», dice Cobo, que insiste en que el paciente «puede y debe pedir explicaciones».
Carácter pionero
Según ha avanzado el consejero Pascual, el Gobierno central ha pedido a Cantabria su texto legal.
«Nos han pedido nuestra ley porque somos pioneros. Sabemos que ellos van a tardar más porque tienen más complejidad a la hora de hacer una ley nacional, y más cuando no hay una mayoría en el Parlamento», dice Pascual.
Cobo subraya que, una vez dado este paso con este proyecto legislativo, los siguientes serán «armomizar» cuando surjan otras leyes en el territorio nacional.
«Que sea esta ley de Cantabria un primer paso que tenga un efecto dominó en la misma línea», concluye.