Bilbao (EFE).- Tres décadas después del primer trasplante hepático en Euskadi, el Servicio Vasco de Salud ha realizado casi 2.000 trasplantes, unos 75 al año.
Esto lo coloca a la cabeza a nivel mundial con una tasa de 60 trasplantes por millón de habitantes, tres veces por encima de la media en el mundo occidental.
El equipo de trasplante hepático del Hospital Universitario de Cruces, ha hecho balance de su actividad desde aquel 1 de febrero de 1996.
Los resultados son «excelentes» en torno al 96 % al año y dos de cada tres trasplantados siguen vivos a los 10 años.
Además, «el altísimo ritmo de trasplantes en Euskadi hace que los pacientes tengan que esperar solo una media de 40 días para ser trasplantado y en la actualidad solo hay 5 personas en lista», dato «excepcional» a nivel internacional.
Para lograrlo, ha contado el jefe clínico de la Unidad de Cirugía Hepatobiliar y Trasplante Hepático, Mikel Gastaca, «hemos tenido que adaptarnos».
De esa manera, en 2025 el 40 % de los donantes en Euskadi fueron mayores de 70 años, la mayoría fallecidos tras enfermedad cerebrovascular.

Muchos órganos de personas mayores «llegan perfectos porque ahora la gente se cuida mucho».
Otros corresponden a personas con patologías y requieren una intervención «más compleja», ha explicado.
Ha apuntado también la novedad de los donantes que solicitaron la eutanasia y el equipo de Cruces es el que más hígados procedentes de ese tipo de muertes ha trasplantado a nivel del Estado, con 18 de los 145 del total.
La ampliación del perfil del donante y los tratamientos para algunos tipos de hepatitis que logran la curación ha permitido ampliar también el tipo de pacientes trasplantados.
Entre los hitos del equipo vasco destaca que desde 2019 se realizan intervenciones a pacientes oncológicos.
En 2015 se inició el programa de donación en asistolia, que implica que 5 minutos después de la muerte cerebral de un paciente que, por ejemplo ha sufrido un infarto, se le mantiene vivo mecánicamente para posibilitar su donación en las mejores condiciones.
En 2023 se comenzaron a usar injertos parciales de hígado, que optimiza el aprovechamiento de cada donación.
A pesar de esos éxitos y de «lo habitual» de este tipo de trasplantes. Mikel Gastaka ha advertido de que «cada intervención es diferente y siempre ocurre algo».
Ha recordado que estuvo en aquel primer trasplante de 1996, que realizaron ayudados de cirujanos del Ramón y Cajal y que duró más de 6 horas.
«Resultados excelentes»
En la actualidad, las nuevas técnicas han permitido reducir las operaciones a menos de 4 horas, con «resultados excelentes».
En cada trasplante interviene un centenar de personas coordinadas «y muy comprometidas», fundamentalmente sanitarios.
Pero también «hay que valorar la labor de los conductores de ambulancia, ertzainas, pilotos de helicópteros que trasladan el hígado», entre otros, y fundamentalmente, expresar «agradecimiento a los donantes y sus familias», ha concluido.
El médico de la Unidad de Hepatología Javier Bustamante ha destacado que Euskadi tiene una media de supervivencia superior del 10 % respecto a otros. El 96 % al año del trasplante, del 87 % a los cinco años y que a los 10 años supera ya el 60 %.
Además, dos pacientes, Zuberoa Bilbao (trasplantada en 2009) y Ainara Torremocha (2017), han contado que tienen una vida «totalmente normal».
Trabajan e incluso la segunda ha sido madre, por lo que han expresado su agradecimiento al equipo médico y a los donantes y sus familias. EFE








