Exterior de la guardería investigada EFE/ Miguel Toña

Investigan a trabajadoras por un supuesto maltrato a bebés en una guardería de Getxo

Bilbao (EFE).- La Fiscalía de Bizkaia ha abierto una investigación a trabajadoras de una guardería de Getxo (Bizkaia) por un supuesto maltrato a bebés de 0 a 2 años en sus instalaciones.

El caso ha sido denunciado ante los juzgados de la localidad vizcaína.

Según fuentes de la Fiscalía consultadas por EFE, en torno a este caso se incoaron unas diligencias preprocesales y el Ministerio Público presentó una denuncia ante los juzgados de Getxo para que, a su vez, pueda investigar lo ocurrido.

La guardería implicada es privada y pertenece a la Fundación BBK, desde donde han declinado hacer declaraciones.

Tres trabajadoras señaladas

Según publica el diario El Correo, la investigación de la Fiscalía afecta a tres trabajadoras por un presunto caso de «maltrato habitual» en una guardería de Romo, en Getxo, ocurrido a lo largo de 2025, que llevó a otras cuidadoras del centro a presentar una denuncia.

El diario precisa que la diligencias abiertas tratan de aclarar si dos trabajadoras «golpearon» y «utilizaron la fuerza» con los pequeños a su cargo y si la directora del centro supuestamente hizo caso omiso a las advertencias realizadas por otras cuidadoras sobre el comportamiento de las anteriores.

La denuncia en los juzgados de Getxo indica, entre otras conductas violentas, que las trabajadoras señaladas presuntamente «golpeaban con el dorso de la mano en la boca a bebés que mordían a otros niños».

También señala que «propinaban algún cachete en la cara o algún azote en el trasero a algún niño que no se comportaba bien», indica el periódico.

Alimentación «a la fuerza»

En el escrito de la Fiscalía se detalla que a la hora de la siesta las denunciadas «introducían a algún bebé que no quería dormir hasta el fondo del saco» en el que descansaban «para que se agotase reptando hacia la parte superior del saco y se durmiese por agotamiento».

Según el escrito del Ministerio Público que recoge el mismo medio, a la hora de comer «utilizaban la fuerza» para alimentar a los pequeños que rechazaban los alimentos.

Para ello, llegaban a «colocar a algunos de ellos sobre hamacas» que inclinaban «hacia atrás para obligarles a tragar el alimento».

A algunos críos se les tapaban los ojos obligándoles «a la ingesta de la comida que expulsaban por la boca, introduciéndoles las frutas en la boca a pesar de las arcadas y llantos».

En principio, «ninguno de los actos violentos» que padecieron habría provocado secuelas a los bebés, según detalla el escrito remitido el pasado 17 de febrero por la Fiscalía al juzgado de Getxo para notificar el inicio de sus pesquisas.