Bilbao (EFE).- Euskadi no presenta una fuga «neta» de talento, aunque casi uno de cada cuatro graduados universitarios vascos desarrolla fuera su carrera profesional.
Así lo recoge el informe-diagnóstico sobre fuga de talento, que han presentado el vicelehendakari segundo y consejero de Economía, Trabajo y Empleo del Gobierno Vasco, Mikel Torres, y el viceconsejero de Economía, Iñaki Ruiz.
El estudio ha sido elaborado a partir de fuentes oficiales como Eustat, INE, Lanbide y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
En él se engloba al talento como el conjunto de capital humano cualificado en personas de Euskadi entre 16 y 64 años que han finalizado sus estudios universitarios y/o formación profesional de grado superior.
Por otro lado, el informe considera fuga de talento cuando las condiciones laborales o profesionales que motivan la salida «no responden a una elección libre, sino a la inexistencia de alternativas adecuadas en el territorio de origen».
Es decir, «cuando se marchan por causas ajenas a su propia voluntad, por condiciones cuantitativas -salario, coste de vida, tipo de contrato, vivienda- como cualitativas -expectativas profesionales o posibilidad de conciliación-«.
Así lo ha detallado el vicelehendakari, quien ha advertido que «la escasez de perfiles cualificados está generando competencia para captar los mismos y tensiones en el mercado laboral».

El 22 % de titulados vascos trabaja fuera
Según el estudio, Euskadi es la comunidad autónoma con mayor proporción de personas que cuentan con estudios superiores, un 51,4 % de la población, frente a la media nacional (38,2 %).
Según datos de la promoción de 2021, el 77,5 % de los vascos recién titulados en la universidad se quedan en Euskadi.
En cambio, un 22 % trabaja fuera: el 19,5 % en otras comunidades autónomas, principalmente Madrid, Navarra y Barcelona, y el 2,5 % en el extranjero.
Solo alrededor del 10 % de los graduados universitarios abandona el País Vasco atendiendo a motivos estrictamente laborales (condiciones de trabajo o expectativas profesionales).
Ese porcentaje que se eleva al citado 22 % cuando se aluden razones personales, como familiares o vuelta a su lugar de origen, que «no tienen que ver con desajustes o falta de oferta adecuada».
Como posibles «amenazas» que afectan a esa fuga por condiciones laborales, ha destacado una menor estabilidad en los contratos, salarios bajos para los recién egresados y menores oportunidades de proyección profesional.
No obstante, Torres ha celebrado que Euskadi presenta una capacidad de retención del talento «mayor que la media de España», y en Formación Profesional la fuga es «prácticamente inexistente».
Así, el 94 % de los egresados en FP de grado superior durante la promoción de 2023 desarrollan su carrera profesional en el País Vasco, frente a un 4,6 % que lo hace en el resto del Estado y un 0,5 % en otros países.
Fuga «inexistente en términos netos»
Aunque «estrictamente» los datos muestran que en Euskadi existe fuga de talento, «en términos netos es prácticamente inexistente», debido a los «saldos migratorios».
En el período comprendido entre 2016 y 2020, las salidas de personas con alta cualificación (30.060) se compensaron con las entradas (29.223).
Por último, el vicelehendakari ha señalado las «amenazas» que «preocupan» para seguir manteniendo el talento en el territorio, como el desajuste entre las preferencias con los grados universitarios y las «posibilidades reales» de inserción laboral.
En cuanto a los principales riesgos de fuga de talento, se encuentran la temporalidad en el empleo, los salarios iniciales poco competitivos y las limitadas oportunidades de desarrollo profesional, especialmente en determinadas titulaciones.
«El reto no es tanto crear empleo, sino seguir mejorando su calidad, especialmente en el primer acceso al mercado laboral: estabilidad, condiciones salariales y recorrido profesional», ha concluido Torres. EFE










