Vitoria (EFE).- Una expedición avalada por la Sociedad Geográfica Española ha hallado en Chad el posible origen de la leyenda del mítico oasis blanco Zerzura.
Según el explorador Miguel Gutiérrez-Garitano, se inspiró en realidad en los lagos Ounianga, en el norte de Chad y no en Egipto dónde se había situado hasta ahora.
El oasis de Zerzura, buscado durante toda su vida por el explorador Lazlo Almasy, (el protagonista de la película El Paciente Inglés), constituye uno de los mitos más anhelados de la exploración moderna.
Gutiérrez-Garitano, conocido por sus estudios arqueológicos en Perú y Pakistán, expondrá en la Sociedad Geográfica Nacional los resultados de un mes de expedición al desierto líbico de Chad.
A partir de la cual ha elaborado una nueva teoría sobre Zerzura.
La ciudad-oasis perdida de Zerzura ha sido buscada con ahínco por exploradores árabes y europeos desde la Edad Media hasta hoy, sin éxito.
Traducido del árabe como el ‘Oasis de los pájaros’, el nombre de Zerzura aparece citado en diversas obras medievales egipcias.
Destaca un libro del siglo XV, hoy perdido, conocido como ‘Kitab Al Kanuz’ o ‘Libro de las Perlas Ocultas’.
La obra era una guía hacia los lugares del desierto que –teóricamente- albergaban tesoros, y describía Zerzura como una ciudad blanca como una paloma, con un pájaro tallado en la puerta.
También de grandes riquezas, y un rey y una reina dormidos.
‘El paciente inglés’ que buscó Zerzura
En ese influjo cayó Lazlo Almasy, aristrócrata húngaro, explorador y aviador, protagonista de la película ‘El paciente inglés’, dirigida por Anthony Mingella en 1996.
Almasy, interpretado en la gran pantalla por Ralph Fiennes, consagró su vida a la búsqueda de este oasis en los desiertos de Libia y Egipto.
Situó Zerzura en tres valles secos de la meseta egipcia de Gilf Khebir.
«Pero ese lugar no conecta en absoluto con los elementos de la leyenda medieval –opina Gutiérrez Garitano-. Era una zona muy conocida en Egipto, lo mismo que Nubia, Fezzan o el imperio de Kanem. Pero en época medieval, sólo el área de los tubu, en Ounianga era tierra desconocida para los árabes. Y es ahí donde debió buscar en mi opinión», asegura el historiador.
«El problema de los exploradores clásicos –continúa el experto-, es que buscaban un lugar concreto y no el eco de un mito. Las leyendas son deformaciones a partir de realidades que viajaban de boca en boca gracias a esclavistas y comerciantes. Zerzura se encuentra en el lugar que inspiró estas leyendas, no en una x en el mapa egipcio. Y un estudio del mito nos lleva a Ounianga».
Ounianga es una agrupación de lagos en torno a los cuales se concentraba la población humana desde el neolítico.
«Las fuentes árabes hablan de un gran oasis lleno de pájaros –aclara-. Los lagos de Ounianga, una región aislada y remota al norte de Chad, tienen mucha vegetación; las aves se posan en sus lagos salados para desparasitarse, para después bañarse en los dulces para quitarse la sal. Es un lugar alejado de todo, que solamente se podía intuir por la presencia de pájaros en el cielo, por eso la idea de las aves como llave para acceder».
Zerzura, la ciudad blanca
La característica más importante de Zerzura era su condición de ciudad de color blanco.
En este sentido, en la capital de los lagos, Ounianga Khebir, llaman la atención las canteras de caliza blanca con que se construyen las viviendas.
Los cerros blancos de caliza tienen además recintos antiguos de adobe en sus cimas, que datan desde época medieval y que servían de fortaleza frente a ataques.
Ounianga era un punto de paso donde los tubu o guran, los guardianes negros de la leyenda, cobraban peaje a las caravanas de esclavos y productos.
Además eran salinas muy apreciadas y por tanto, generaban riqueza, que se guardaba, junto al agua y el grano importado en los cerros de color blanco.
Tumbas megalíticas, la leyenda de los tesoros
Además, en la zona se hallan las tumbas megalíticas llamadas Bazinas, decenas de las cuales pueden verse al norte del lago Katam.
«A ojos de comerciantes o caravaneros medievales, estos megalitos podrían verse como grandes tumbas llenas de tesoros», comenta.
Justo al lado de la mayor concentración de estos enterramientos hay dos enormes colinas gemelas de origen natural, que semejan dos grandes esfinges como el rey y la reina petrificados que cuenta la leyenda.
Todo ello ha llevado a Gutiérrez Garitano a estar convencido de que cree que la leyenda de Zerzura se inspiró en un lugar habitado del Norte de Chad. EFE







