San Sebastián, 11 jun (EFE).- Las modernas instalaciones de la nueva cárcel de Gipuzkoa, el centro penitenciario de Zubieta, reflejan con su funcionalidad y amplitud, el nuevo modelo penitenciario de Euskadi, con el que el Gobierno Vasco pretende incidir en el objetivo de reinsertar en la sociedad a las personas privadas de libertad con un tratamiento más individualizado.
Así lo entiende la consejera de Justicia y Derechos Humanos, María Jesús San José, quien ha visitado este jueves en San Sebastián este nuevo equipamiento, que sustituirá al vetusto centro penitenciario de Martutene y que será inaugurado oficialmente el próximo lunes, aún sin la presencia de internos quienes serán trasladados un día sin especificar de la próxima semana.
Cárcel de Zubieta
Está previsto que antes del cierre de la vieja prisión, el día 24, un total de 230 reclusos sean conducidos a Zubieta en una sola mañana, mientras que otras 40 o 50 personas, en situación de tercer grado, acudirán por sus propios medios al nuevo centro penitenciario.

Una instalación que ha supuesto una inversión de 45,5 millones y que se ubica lejos del centro urbano de Donostia, en el nuevo polígono de Eskutzaitzeta, un área rodeada de bosque en la que también tienen su sede el centro medioambiental de Gipuzkoa y modernos equipamientos con el polo de electromovilidad Mubil y la Fundación de Cambio Climático, Naturklima, además de distintas empresas.
Modelo penitenciario
Construida como si de una pequeña ciudad se tratase en una superficie de 284.255 metros cuadrados (de los que 80.714 corresponden al propio recinto penitenciario), Zubieta cuenta con un sistema modular urbano que supera al obsoleto diseño radial de Martutene más orientado al control y a la vigilancia que a la reinserción.
La nueva cárcel, con capacidad para 400 presos y una plantilla de 255 profesionales, ampliará de forma significativa la capacidad de su predecesora, que a finales del mes de mayo contaba con 260 personas internas, 130 de ellas «en medio abierto».
El eje central del nuevo centro penitenciario es una gran plaza que articula los principales edificios, organiza los accesos y replica el modelo de una ciudad autosuficiente en la que el predominante color blanco da al visitante una impresión de luminosidad en la mayor parte de unas instalaciones dirigidas claramente a la funcionalidad.
Zona residencial
La ‘zona residencial’ está compuesta por seis módulos (uno de ellos para mujeres con una planta reservada para madres con hijos menores de tres años) y diversos servicios comunes, entre ellos comedor, salas de estar y economato. Todos los módulos disponen de patio cerrado parcialmente cubierto y talleres ocupacionales propios.
En la plaza de ingresos se ubica el edificio de comunicaciones, dotado con 16 locutorios de visitas, cuatro para comunicaciones con profesionales de la justicia y siete salas para visitas familiares junto a otras siete destinadas a visitas íntimas.

Zubieta, en cuyo acceso se ha reubicado la placa en memoria los tres funcionarios de prisiones asesinados por ETA que había en Martutene, dispone asimismo de talleres de trabajo, distribuidos en dos naves al efecto, y tres áreas de manipulados con función formativa.
Por su parte, la enfermería, atendida por profesionales de Osakidetza, replica la estructura de un ambulatorio urbano y está equipada con consultas médicas, enfermería, odontología, farmacia y celdas de apoyo.
Reinserción social
La Agencia Vasca de Reinserción Social, Aukerak, gestiona otros espacios como las cocinas y la lavandería, junto a aulas e instalaciones para impartir talleres productivos dirigidos a dar una posible salida profesional a los internos, ya que el complejo dispone también de un Centro de Inserción Social (CIS) con funcionamiento autónomo.
La cárcel también tiene un espacio deportivo y cultural que incluye pista polideportiva, frontón, gimnasio, vestuarios, auditorio y biblioteca.

Durante su visita, la consejera María Jesús San José, ha explicado que con Zubieta se consolida «un modelo penitenciario vasco que entiende que la seguridad y la reinserción no son objetivos contrapuestos sino que tienen que avanzar juntos».
Cumplimiento de penas
«Un sistema penitenciarios moderno -ha añadido- que tiene que garantizar no solamente el cumplimiento de la penas, sino también la protección de la sociedad y al mismo tiempo ofrecer oportunidades para que las personas presas puedan reconstruir su proyecto de vida».
Ha destacado, en este punto, los espacios y equipamientos con los que está dotada la nueva prisión, con «una concepción integral del trabajo penitenciario basado en la dignidad de las personas», la «asunción de la responsabilidad» por parte de los reclusos y «sobre todo la preparación para la vuelta a la comunidad». EFE









