Oviedo (EFE).- El empresario de la mina de Cerredo Jesús Rodríguez Morán, conocido como Chus Mirantes, se ha acogido a su derecho a no declarar ante la comisión parlamentaria que investiga el accidente que le costó la vida a cinco trabajadores el pasado 31 de marzo, una «tragedia» que le ha «marcado profundamente» y cuyo esclarecimiento es una «prioridad».
Así lo ha dicho este martes en la comisión de la Junta General Rodríguez Morán, apoderado de la empresa Combayl (cuya administradora era su mujer) y que traspasó los derechos mineros a Blue Solving (propiedad de su hijo), la empresa que explotaba la mina de Cerredo en el momento del accidente.
La investigación apunta a que el siniestro se produjo por una explosión de grisú registrado en el nivel tercero de esta mina de montaña del suroccidente asturiano cuando once trabajadores se encontraban extrayendo carbón de su interior, a pesar de que Blue Solving, carecía de permiso para hacerlo y solo podía retirar chatarra y acopios viejos de mineral.
Acompañado de su letrado, Luis Tuero, el empresario ha explicado, al inicio de la sesión, que existe un procedimiento abierto en el Juzgado de Cangas del Narcea sobre este siniestro, que ha declarado el secreto de las actuaciones, por lo que siguiendo el consejo de su abogado y para «preservar el derecho fundamental de la defensa», se ha acogido a su derecho a no declarar en este momento.

El empresario ha insistido en que, dado que estos hechos se están investigando y no existe acceso aún al contenido de las diligencias judiciales y a las pruebas, una manifestación pública «podría dar lugar a imprecisiones y contradicciones que perjudicarían a la búsqueda de la verdad real en sede judicial».
Rodríguez Morán, que ha expresado su «máximo respeto» hacia el parlamento asturiano, ha mostrado, en su nombre, en el de su familia y en el de la empresa, su «más profundo dolor» y ha trasladado sus condolencias a las familias de los cinco trabajadores fallecidos, que «eran amigos».
«Es una tragedia que nos ha marcado profundamente y cuyo esclarecimiento es para nosotros prioridad absoluta», ha dicho el empresario minero, quien ha asegurado que su rechazo a declarar «no debe interpretarse como falta de colaboración, sino como necesidad de prudencia legal».
Rodríguez Morán ha reiterado que su compromiso con el esclarecimiento de los hechos es «total», por lo que ha afirmado que cuando se levante el secreto sumarial y el proceso judicial «lo permita», estará a «entera disposición» para «aportar toda la información que sea necesaria».
Preguntas de la oposición
A pesar de haber expresado su rechazo a declarar, los grupos parlamentarios han formulado sus preguntas al empresario minero sobre la transmisión de los derechos mineros, la gestión realizada en el permiso de investigación complementaria o sobre si ha tenido contactos con altos cargos de la administración autonómica.
Después ser preguntado en varias ocasiones sobre si quería ofrecer su testimonio, ha respondido: «Con ganas me quedo, pero no voy a contestar».
Para el portavoz de Convocatoria por Asturies, Xabel Vegas, Rodríguez Morán, a pesar de reivindicarse «como un paisano», es «un cobarde y una mala persona».
«Le honra haber comparecido aquí con todo lo que tiene encima. Me parece un acto de valentía que concurra. Aún así tiene todo el derecho a callarse», ha dicho el parlamentario de Vox Gonzalo Centeno, quien ha apuntado que la comisión parlamentaria pretende dirimir responsabilidades políticas y él no es un político. EFE