El decano del Colegio de Fisioterapeutas de la Comunidad Valenciana (ICOFCV), Josep Benítez. EFE/Ana Escobar
El decano del Colegio de Fisioterapeutas de la Comunidad Valenciana (ICOFCV), Josep Benítez. EFE/Ana Escobar

Los fisioterapeutas piden más presencia en la sanidad pública: Queremos que se nos escuche

Banner WhatsApp

València (EFE).- El decano del Colegio de Fisioterapeutas de la Comunidad Valenciana (ICOFCV), Josep Benítez, reclama tener más presencia en la sanidad pública de cara a «agilizar los procesos y reducir costes» y que los poderes públicos les «escuchen» y les tengan «en consideración», así como el reconocimiento oficial de las especialidades en fisioterapia.

«Está ampliamente demostrada la relación coste-efectividad de la fisioterapia, que es rentable y tiene un retorno económico muy importante en la sanidad pública», afirma en una entrevista con la Agencia EFE Josep Benítez, quien ha sido recientemente reelegido en su tercer mandato al frente de una entidad en la que busca reforzar la unidad del colectivo.

Benitez asumió dos mandatos como decano del Colegio, entre 2014 y 2018 y de 2022 a 2026, y ahora comienza el tercero (2026-2030) en un momento en el que los fisioterapeutas, con cerca de 7.500 colegiados, se encuentra entre la tercera y cuarta profesión sanitaria por número de profesionales.

Sin embargo, lamenta que esa cifra «no desdeñable» de fisioterapeutas no se traduzca en una presencia proporcional dentro del sistema público de salud: “Tenemos poca presencia en la sanidad pública y eso influye en cómo se nos percibe desde la gestión sanitaria y desde los cargos políticos. Necesitamos que se nos escuche más”.

Déficit de profesionales en la sanidad pública

En la Comunidad Valenciana ejercen, de manera aproximada y según datos recabados por el propio Colegio, alrededor de 950 fisioterapeutas en el ámbito estrictamente sanitario público. Una cifra que, a juicio del decano, resulta «insuficiente» si se compara con las recomendaciones internacionales.

“La Organización Mundial de la Salud recomienda un fisioterapeuta por cada 1.000 habitantes. Aquí estamos en ratios que duplican o incluso triplican esa cifra”, explica Benítez, quien también es profesor en la Facultad de Fisioterapia de la Universitat de València (UV).

Además, esa estimación no incluye a los profesionales que trabajan en el ámbito sociosanitario o educativo, donde también existe déficit, especialmente en geriatría, atención temprana y centros de educación especial.Benítez pone como ejemplo reciente el anuncio de la Junta de Andalucía de crear más de un centenar de nuevas plazas en Atención Primaria.

“La prevención se hace en primaria. Si queremos una sanidad más eficiente y sostenible, hay que apostar por la fisioterapia en ese nivel asistencial”, defiende.

Una profesión rentable para el sistema

El decano recuerda que diversos estudios, especialmente en Estados Unidos, han demostrado la rentabilidad de la fisioterapia dentro del sistema sanitario: “Agiliza procesos, reduce costes farmacológicos, quirúrgicos y de recuperación. Tiene un retorno económico muy importante en la sanidad pública», señala.

A su juicio, los poderes públicos comienzan a abrir los ojos, pero el ritmo es todavía insuficiente. “No pedimos decidir por los gestores políticos, pero sí que cuando tomen decisiones lo hagan con toda la información. Nosotros conocemos nuestra profesión y queremos asesorar y ayudar”.

De “masajistas” a profesionales sanitarios de referencia

Si en los años noventa la fisioterapia todavía arrastraba la etiqueta social de “masajista”, hoy la percepción ha cambiado de forma sustancial. “La sociedad sabe que somos profesionales sanitarios». «De hecho, somos un profesional sanitario de proximidad. Muchas personas acuden primero al fisioterapeuta porque saben que, si detectamos algo grave, derivaremos al médico”, afirma.

Benítez destaca el papel que desempeñaron durante la pandemia, cuando algunos fisioterapeutas detectaron posibles trombosis en pacientes con dolor en la pantorrilla y los derivaron a especialistas. “Tenemos la capacidad de hacer un diagnóstico diferencial dentro de nuestras competencias. Sabemos cuándo algo no es un problema funcional y requiere atención médica”.

El decano del Colegio de Fisioterapeutas de la Comunidad Valenciana (ICOFCV), Josep Benítez. EFE/Ana Escobar

Tres líneas estratégicas: escuela, mayores y asociaciones

Ante la falta de iniciativas públicas en prevención, el Colegio ha decidido reforzar su papel social con tres grandes líneas de actuación.

La primera es la actualización de los talleres escolares que imparten en centros educativos. “Antes eran muy posturales. Hoy la evidencia científica nos dice que no es solo la postura, sino el movimiento. Lo importante es no permanecer demasiado tiempo en una misma posición”, explica.

La segunda línea se centra en personas mayores con patologías crónicas y comorbilidades como hipertensión o hipercolesterolemia. “El movimiento bien pautado por un profesional sanitario mejora su calidad de vida. Queremos hacer más charlas divulgativas en este ámbito”, explica.

La tercera apuesta pasa por una colaboración más estrecha con asociaciones de pacientes, especialmente en patologías donde la fisioterapia tiene un papel relevante, como el cáncer. “No solo queremos darles visibilidad, sino apoyarles en sus campañas formativas e informativas”.

Especialidades oficiales, una reivindicación clave

Uno de las reivindicaciones más importantes del decano es la creación de especialidades oficiales en fisioterapia. Actualmente, los profesionales deben formarse mediante másteres y cursos que ellos mismos financian, pero esas especializaciones no tienen reconocimiento oficial en la sanidad pública.

“En una bolsa pública no puedes exigir un fisioterapeuta especializado en neurología, respiratorio u oncología porque no existen especialidades reconocidas. Eso es un problema para el sistema y para el paciente”, advierte.

Entre las áreas con mayor proyección señala la fisioterapia oncológica —“llamada a ser la próxima gran especialidad socialmente reconocida”— y la fisioterapia en salud mental, ya implantada en países nórdicos. “A través del movimiento se puede trabajar la percepción corporal, la activación o la regulación en casos de ansiedad, depresión o trastornos de la conducta alimentaria. En España es aún una gran desconocida”, indica.

Inteligencia artificial: aliada, no sustituta

Benítez también aborda el impacto de la inteligencia artificial en la profesión y, lejos de verla como una amenaza, la considera una aliada. “Es un cambio cultural más que tecnológico. No nos va a sustituir porque el contacto humano es clave, pero puede ayudarnos mucho en el registro clínico, en la organización y en el seguimiento del paciente”.

Aun así, recalca que la relación terapéutica y el contacto físico siguen siendo esenciales: “El paciente espera que lo valores y que lo toques. Las expectativas forman parte del proceso terapéutico”.

Más unidad y mejor formación

De cara a este nuevo mandato, Benítez fija dos grandes objetivos. El primero, reforzar la unidad de un colectivo que, por su propia estructura —mayoritariamente en pequeñas clínicas privadas—, se encuentra muy disperso. “Queremos que el fisioterapeuta que trabaja solo, incluso el que hace domicilios, se sienta parte del colectivo”, ha indicado para añadir que también buscan acercar al colectivo al Colegio y que se «sientan partícipes de esta bonita profesión».

El segundo objetivo es impulsar un salto cualitativo en la formación, especialmente en neurofisiología, neurociencia y habilidades comunicativas. “Ya no es solo saber dónde tocar un hombro, sino cómo interactuar con el paciente y cómo gestionar el proceso terapéutico”.

En este sentido, plantea incluso la necesidad de revisar la duración del grado. “La fisioterapia ha evolucionado tanto que cuatro años se quedan cortos. El legislador debería plantear ampliar la formación o crear una vía clara hacia las especialidades”.

Por Concha Tejerina

El decano del Colegio de Fisioterapeutas de la Comunidad Valenciana (ICOFCV), Josep Benítez. EFE/Ana Escobar