Miguel Álvarez |
A Coruña (EFE).- La asociación Bolboretas A Coruña rema, literalmente, contra el cáncer de mama, en una unión de la que ya forman parte 47 mujeres que pasan o han pasado por un carcinoma y que logran entenderse sin necesidad de hablar: «Eso es impagable», resume una de sus directivas.
Una de las secuelas más habituales del cáncer de mama es el linfedema, una acumulación crónica de líquido linfático en el brazo, la mano o en el tórax que se produce de forma frecuente tras la cirugía o la radioterapia.
Frente a esto, la solución clásica fue, durante años, el reposo, hasta que el médico canadiense Don McKenzie, en la década de 1990, apostó por la actividad física: vio que el remo rítmico y repetitivo mejoraba ese drenaje linfático.
Con esta idea coincidió con el traumatólogo coruñés Rafael Arriaza, que consiguió el primer barco dragón. Se trata de una piragua con tradición milenaria china con tamaño para 12 o 22 palistas. Una persona en el tambor marca el ritmo en la proa y otra en el timón, en la popa. Era el año 2021, cuando nació Bolboretas.
Lo explica a EFE Sole Tohux, integrante de la directiva: «Vio el beneficio del deporte en barco dragón contra el cáncer de mama y las ventajas que suponía empezar a palear, así que nos cedió el barco a la asociación para estudiar el impacto», resume. Ahora ya tienen dos barcos, uno de cada tamaño.
La entidad ya suma 47 socias, junto con seis hijos de socias en el timón y en el tambor, pero su trabajo no se limita a remar, también hay charlas y otras actividades, además de estar presentes en todas las carreras y caminatas de la zona, además de a nivel autonómico y nacional, para transmitir las ventajas del deporte para la salud.

«Queremos dar visibilidad a la enfermedad y explicar la importancia ya no solo del ejercicio físico, sino también de hacer actividades al aire libre con las que desconectas muchísimo», agrega.
La asociación suma 47 mujeres, aunque está abierta también a hombres -en los que la incidencia del cáncer de mama es inferior al 1 %-, y cuenta con personas de todas las edades -la mayor es septuagenaria- procedentes de A Coruña y su área, pero también de puntos más lejanos como Santiago de Compostela o Carballo.
Beneficios físicos y psicológicos
Marta Alcalá-Zamora, otra de las directivas de Bolboretas, incide en que sus actividades implican beneficios físicos, que «se notan rápido», y también psicológicos.
Hacen dos días de ejercicio en seco con una entrenadora y cuatro días de salida al agua, desde hace dos meses con Teo Fraga como preparador, que confiesa que está «encantado» con el ambiente y el rendimiento.
«Lo mejor que tiene la asociación es el ambiente. Fuera hay agobio, pero aquí habla quien quiere. Nos entendemos sin contarnos lo que pasa. Eso es impagable», confiesa Marta Alcalá-Zamora.
Recuerda que «todo el deporte reporta beneficios en las personas sanas, así que también es bueno en personas con patologías».
En el cáncer de mama están documentadas las ventajas del barco dragón, pero también hay evidencia sobre la práctica de tiro con arco o de marcha nórdica, dos actividades que también implican movimiento repetitivo y de fuerza en los brazos.
La Comisión Internacional de Remeras contra el Cáncer de Mama (IBCPC por sus siglas en inglés) organiza, cada cuatro años, un festival internacional para este colectivo, que en esta ocasión será en agosto en Aix-les-Bains, una localidad de los Alpes franceses con un lago de origen glaciar.
Bolboretas quiere una candidatura coruñesa para la próxima edición, que daría más visibilidad al proyecto y serviría para ayudar a más mujeres: «El siguiente evento será en 2030 y nos gustaría que fuese aquí, en A Coruña», concluye.