Logroño (EFE).- La Policía Local de Logroño mantiene la vigilancia sobre el inmueble 19 de la calle Sagasta, situado en el Casco Antiguo, y desalojado el sábado, 7 de febrero, por un desprendimiento parcial, a la espera de la llegada este lunes de los técnicos municipales, junto con la propiedad del edificio, que está precintado y acordonado.
Así lo ha explicado este domingo a EFE el concejal de Interior, Francisco Iglesias, quien ha asegurado que el inmueble «no corre peligrosidad alguna para los viandantes, ni para las personas que están en los edificios colindantes», pero «hay que actuar rápido porque es un edificio que está exento, justamente al otro lado en la calle Mayor, y no tiene edificaciones».
Iglesias ha valorado que no se hayan producido daños personales en este desprendimiento parcial, que obligó, por precaución, a desalojar a sus diez inquilinos y algunos animales que habitaban con algunos de ellos.

Actuar rápido
Durante la pasada noche, se han realizado rondas periódicas por parte de la Policía Local para evitar actos de vandalismo y también posibles desprendimientos a la vía pública, que, por el momento, no se han producido, ha informado.
Algunos de los inquilinos desalojados, seis de ellos reubicados en recursos municipales y los otros cuatro con familiares, han podido acceder para terminar de llevarse las pertenencias que pudieran necesitar.
El desprendimiento se produjo en la tarde del sábado en una parte de la fachada del cuarto piso, en la parte trasera del edificio, sobre la que no hay inmuebles colindantes.
La fachada delantera «parece ser que está en buenas condiciones», aunque será el informe de los técnicos municipales el que determinará la solución correspondiente, ha recalcado Iglesias.

Las propiedades municipales están en condiciones
Habrá que evaluar, ha informado, «si el edificio está en condiciones de seguir siendo habitable o realmente hay que tomar acciones, que pueden ser, desde corregir los defectos que se han visto o directamente una demolición completa por el estado en que se encuentran».
Iglesias se ha mostrado prudente a este respecto, ya que «si hubiera alguna decisión drástica, es decir, que hubiera que demoler, se requeriría la propiedad y si la propiedad no lo hiciera, el ayuntamiento actuaría de manera subsidiaria».
Por el momento, se actuó de urgencia, con el desalojo, y son los técnicos municipales los que tienen que evaluar el estado del edificio, en su conjunto, y emitir el informe, que entiende que podrá producirse en los próximos días.
Iglesias ha precisado también que las propiedades municipales en el Casco Antiguo, están «en condiciones» técnicas, pero las particulares es una cuestión que compete, ha dicho, a la unidad de Urbanismo y Arquitectura.