El artista plástico Aris Rosino muestra alguno de los materiales que está recogiendo de cara a una exposición que reconstruirá la historia de cines de Torrelavega. EFE/Javier G. Paradelo

La historia del cine en Torrelavega revivirá entre carteles, entradas y recuerdos

Javier G. Paradelo | Torrelavega (EFE).- Torrelavega podrá reconstruir la historia de sus cines y de las gentes que los hicieron posible a través de una gran exposición colectiva que se está preparando para 2027 como homenaje a aquellas salas que durante gran parte del siglo XX fueron espacios de ocio para miles de espectadores.

La muestra reunirá fotografías, carteles originales, entradas, programas de mano, testimonios y objetos conservados durante décadas en cajones y colecciones particulares procedentes de la actividad de salas de las que hoy ya nada queda, pues la última cerró en 2003, hace más de 20 años.

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Promovida por el artista plástico Aris Rosino, reconstruirá la historia de cines como el Teatro Principal, el Avenida, el Garcilaso, el Arlequín o el Pereda, pero también de las gentes que les dieron vida, desde empresarios a proyectistas, taquilleros, acomodadores o vendedores de palomitas o refrescos.

El proyecto se encuentra en fase de recopilación de materiales y está abierto a la participación de coleccionistas, antiguos espectadores y familias que conserven cualquier recuerdo relacionado con la actividad cinematográfica de Torrelavega.

Rosino explica para EFE que la iniciativa surge de su “inquietud y pasión” por el cine y, especialmente, por las salas que tuvo la ciudad, para recuperar un patrimonio que no solo pertenece a quienes gestionaron aquellos establecimientos, sino también a varias generaciones de torrelaveguenses.

«Verdaderas joyas»

La respuesta ciudadana ya ha permitido localizar lo que el artista define como “verdaderas joyas”, algunas fechadas en la década de 1920 y vinculadas a los primeros años del cine mudo, ya que el séptimo arte ha sido partícipe de la transformación de Torrelavega como ciudad, sostiene Rosino.

Entre las piezas reunidas figura un cartel original del Cine Club Besaya, otro correspondiente a la proyección de “El salario del miedo”, en el Cine Avenida, y un programa de “El señor de las bestias”, película con la que se inauguró el Cine Pereda en 1983.

La cinematografía llegó a Torrelavega mediante pequeñas proyecciones en plazas y barracones de feria, antes de que el Teatro Principal se convirtiese en la primera gran referencia para el cine mudo y acogiese, posteriormente, la transición al sonoro durante las décadas de 1920 y 1930.

Luego se sumaron el Salón Royal y el Gran Cinema, dentro de una calle Argumosa que llegó a concentrar tres espacios cinematográficos. Más tarde surgirían grandes salas como el Cine Avenida, el Coliseo Garcilaso y el Coliseo Concha Espina, convertido en la actualidad en el teatro municipal.

El artista plástico Aris Rosino muestra alguno de los materiales que está recogiendo de cara a organizar una exposición que reconstruirá la historia de cines de Torrelavega. EFE/Javier G. Paradelo

El recorrido de la muestra se completará con referencias al Ideal Cinema, a las proyecciones organizadas en la empresa Sniace, en algunos centros religiosos, y los cines Arlequín y Pereda, dos pequeñas salas recordadas por quienes vivieron la oferta cinematográfica de los años 80.

La exposición reservará también un espacio destacado al Cine Club Besaya, una iniciativa pionera nacida como actividad extraescolar en este instituto que acercó a estudiantes y espectadores de toda la ciudad un cine de arte y ensayo capaz de fomentar el pensamiento crítico.

Las salas fueron así testigos de los años de mayor afluencia, especialmente durante las décadas de 1940, 1950 y 1960, pero también de la posterior transformación de los hábitos culturales, ya que el cine compartió espacio con zarzuelas, representaciones teatrales o acontecimientos sociales.

Coleccionistas de cine

La llegada de la televisión, las nuevas formas de ocio y, más tarde, las plataformas fueron reduciendo el público y dificultaron la rentabilidad de unos negocios sometidos a costes crecientes, lo que originó la progresiva desaparición de las salas y los cambios en la propia fisonomía urbana.

Aunque la muestra tendrá un carácter colectivo, incluirá un reconocimiento especial a César Rosino Mata y Álvaro Saiz Uría, dos coleccionistas que dedicaron años a conservar carteles, programas y otros documentos que hoy constituyen un valioso patrimonio gráfico.

Aris Rosino explica que ambos han guardado ese patrimonio cinematográfico en sus casas y ahora lo han cedido para que salga a la luz, por lo que considera representan la pasión y la constancia necesarias para evitar que una parte de la historia local desapareciese.

La propuesta no quiere limitarse a una evocación nostálgica, pues pretende que los visitantes recuerden “lo bonito que fue tener estos cines”, afirma su promotor, quien considera que la exposición debe actuar como un punto de inflexión para abrir un debate sobre la recuperación de los cines en la ciudad.

El objetivo ultimo es que Torrelavega pueda volver a disponer de “un cine de garantía y de cierta categoría”, acorde con la relación que la ciudad mantuvo durante décadas con el séptimo arte.

A su juicio, la exposición debe ser “una mirada hacia las pantallas apagadas del pasado”, pero también una invitación a imaginar que algún día las luces de una sala de cine vuelvan a encenderse en Torrelavega.