El dibujante José Ramón Sánchez durante el homenaje en el MAS. EFE/ Pedro Puente Hoyos

José Ramón Sánchez: Soy un artesano que ha gozado indeciblemente de su profesión

Santander (EFE).- El dibujante José Ramón Sánchez, que el próximo octubre cumplirá 90 años y colgó los lápices hace ya más de diez, se ha definido como «un artesano que ha gozado indeciblemente de su profesión» tras ser homenajeado este sábado en el Museo de Arte de Santander (MAS).

Sánchez ha sido nombrado socio de honor de los amigos del MAS, el museo en el que mostró sus obras por primera vez, cuando solo era un adolescente de 18 años, y que se ha convertido en su casa después de exponer en otras siete ocasiones a lo largo de su trayectoria.

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El ilustrador y dibujante donó además al MAS las 27 pinturas de formato panorámico que componen la serie ‘Maldita Guerra’, dedicada a la Guerra Civil pero que, con su dramatismo, hablan de todas las guerras, ha destacado el crítico Luis Alberto Salcines durante el homenaje.

Sánchez nació en Santander, vivió una temporada en Palencia, a donde se trasladó porque sufría de asma y en 1957 se fue a vivir a Madrid, ciudad en la que se formó y empezó a dedicarse a la ilustración.

Carteles electorales y televisión

Como ha recordado Salcines, uno de los hitos de su carrera es la cartelería que hizo para el PSOE en las primeras elecciones de la democracia, en los que reflejó la luminosidad del comienzo de una nueva época en España tras la «grisura» del franquismo.

Fue además un conocido personaje de la televisión, con su participación en programas que marcaron la infancia de los niños de los ochenta y los noventa como «Un globo, dos globos, tres globos», «Sabadabá» y «El kiosko», en los que transmitió su amor por los libros.

El dibujante José Ramón Sánchez junto a la alcaldesa de Santander, Gema Igual, su familia y los amigos del MAS. EFE/ Pedro Puente Hoyos

José Ramón Sánchez, confundador también de la editorial Valnera, ha ilustrado «La Biblia», el «Quijote» y «Moby Dick», entre otras grandes obras.

Adiós tras ‘La vida de Cristo’

Su último libro fue «La vida de Cristo» y tras revisarlo decidió dejar de pintar porque creyó que no había estado a la altura de ese empeño. «Ese día se acabó, empieza la cuesta abajo», ha confesado que pensó entonces.

El ilustrador santanderino, padre del cineasta Daniel Sánchez Arévalo, no se ha arrepentido de esa decisión y está orgulloso de haber dado siempre «todo lo que tenía en cada momento».

«He sido muy feliz haciendo siempre lo que me ha gustado, pintar, dibujar», ha asegurado este artista «con alma de artesano», que cree que en la vida ha recibido más de lo que ha dado y que la mayor facultad del ser humano es la gratitud.»Soy un forofo de la gratitud», ha apostillado.
También le resta importancia «a la tragedia de su vida»: no haber podido estudiar ni Bachillerato porque proviene de una familia humilde. Para Sánchez, no fue una tragedia sino «la posibilidad de salir adelante, de hacer cosas».

En el homenaje ha participado la alcaldesa de Santander, Gema Igual, quien ha subrayado que Sánchez nunca se ha olvidado de su ciudad, a la que ahora sigue volviendo en verano, aunque haya tenido la oportunidad de vivir en muchos lugares durante su vida.

«Santander, el Santander cultural está mucho más vivo con José Ramón Sánchez», ha añadido.