María Ruiz |
Granada (EFE).- Granada reedita su Día de la Cruz con más de medio centenar de estos monumentos repartidos por cada uno de sus barrios, una capital que combina el sonido flamenco y la esencia de una tradición centenaria, el bullicio de turistas y los ‘peros’ de quienes lamentan que la cita sea en un sábado, pero no festivo.
En plazas o colegios, en el escaparate de una farmacia o con vistas a la Alhambra, las cruces toman este fin de semana Granada para mantener viva una tradición que refuerza año tras años el color de fiesta familiar que se destiñó con excesos y botellones.
Mayoritariamente de claves rojos y adornados con mantones y cerámica, así lucen el medio centenar de monumentos repartidos por la ciudad y que participan en las diferentes categorías de un concurso que este año ha estrenado la dedicada a las hermandades de Semana Santa.
El ‘pero’, la tradicional manzana con una tijera clavada que busca cortar cualquier crítica, ha estado este año en una fiesta sin festivo, en la queja de vecinos como Daniel Rodríguez, que hoy despacha resignado en un supermercado del Genil. «Aquí hasta las nueve, como cualquier sábado», responde a un cliente.
«Mañana ya veremos», añade este granadino que al menos cuenta este domingo con una nueva oportunidad para disfrutar del folclore, los altares y los bailes y cantes de una fiesta en auge que es, oficialmente, el 3 de mayo.
El arranque oficial de estas fiestas lo ha ofrecido al mediodía el músico y comunicador Carlos Marín López, un amante de la cultura popular granadina que ha ofrecido el pregón para celebrar el 85 cumpleaños de la entidad Coros y Danzas de Granada.

Zona cortada al tráfico
De cumpleaños están también Carmen Casares y un grupazo de amigos, una universitaria que armada «bien de pestañas, un clavel lo más alto posible del moño, y unas zapatillas», está empeñada en enseñar a compañeros de clase de otros puntos del país la esencia de esta tradición.
«Sé que a mucha gente joven le gusta esta fiesta para ir a pubs, beber, desfasar… Yo quiero que disfruten de unas tapitas, un paseo de cruz en cruz con vistas a la Alhambra, unas sevillanas aunque se bailen mal pero con buenos amigos», explica esta joven.
El grupo se dirige al Paseo de los Tristes y se pierde entre un reguero de viandantes apelotonados por las calles más estrechas de Granada, una ciudad que ha tenido que cerrar al tráfico la Carrera del Darro por motivos de seguridad y ha convertido así en realidad el sueño de muchos vecinos.
Granada presume este sábado engalanada con mantones colgados de balcones que acompañan también a vestidos de lunares, camisas blancas y alhajas y zarcillos, que para ponerse pendientes está el resto del año.
Color de campaña
Ese folclore se cruza con otro, el de políticos en campaña que hoy ponen su particular color a esta fiesta.
La alcaldesa de Granada, Marifrán Carazo, ha agradecido este año el esfuerzo de todos los vecinos que hacen grandes estas Cruces y que, con mimo y tradición, empoderan una fiesta que recupera el sabor a familia, a cobres, cerámicas y a La Reja.
Carazo ha entregado los premios a las mejores cruces en las diferentes categorías, desde escaparates o escolares a plazas, calles y patios y la nueva para hermandades.
El Día de la Cruz tiene su origen en una tradición de principios del siglo XX en el Albaicín y el Realejo, barrios donde los jóvenes construían pequeños altares en torno a una cruz.
La celebración se extenderá hasta poco antes de la medianoche del domingo para que convivan tradición y descanso y se celebran con especiales medidas de seguridad para evitar botellones, especialmente en zonas del Albaicín, Campo del Príncipe, Ganivet, Plaza de las Pasiegas y Plaza de la Universidad. EFE









