Pablo Alvira Fuertes |
Huesca (EFE). – La falta de examinadores de tráfico en la provincia de Huesca está provocando un atasco y mantiene a más de 2.000 alumnos pendientes de realizar la prueba práctica del carné de conducir, con retrasos de hasta seis meses en una situación que las autoescuelas consideran que se agrava con el tiempo y más ante la llegada del verano y su correspondiente aumento de demanda.
Fernando Viñuales, gerente de ACF Innove y ACF Drive, indica a EFE que el problema “se arrastra desde hace tiempo”, aunque asegura que la administración cuestiona las cifras de alumnos pendientes mientras se apoyan en que las plazas de las convocatorias extraordinarias que programan en algunas localidades no se completan.

“Hay que diferenciar entre la cantidad de personas que hay con necesidad de pasar una prueba con las personas formadas hoy en día con capacidad para examinarse. Algunas medidas extraordinarias se anuncian con poco margen y los centros no tenemos tiempo material para formar a todos los alumnos que podría examinarse”, recalca Viñuales.
Formación “con el freno de mano echado”
Asegura que la actual plantilla de examinadores “no cubre la demanda existente” y provoca que la situación se agrave y eso condiciona el ritmo de formación de las autoescuelas porque van “con el freno de mano echado” para evitar que los alumnos deban esperar meses para examinarse.
Explica que antes convivían dos problemas simultáneamente: “Había escasez de examinadores, pero también de profesores de formación vial en los centros. Desde hace un año, se empezó a ajustar el tema de los profesores porque las vías de acceso se ampliaron mediante las convocatorias de la Dirección General de Tráfico (DGT) y la Formación Profesional. Los motores están engrasados, pero no puedes hacer kilómetros porque no hay carreteras”.
Viñuales, miembro de la asociación de autoescuelas, sostiene que las convocatorias publicadas por la DGT para la obtención del título de profesor son insuficientes, ya que son una al año y se prologaban más de dos años desde su anuncio, y critica que “la administración en muchas ocasiones provoca un cuello de botella”.
El criterio de la DGT establece un examinador por cada 50.000 habitantes, por lo que deja a la provincia de Huesca con cuatro profesionales para una población de poco más de 200.000 habitantes, “pero no tiene en cuenta la población flotante o los alumnos que provienen de provincias limítrofes”.
Según Viñuales, el porcentaje medio de personas aprobadas es del 50 % y muchos alumnos necesitan más de una prueba para sacarse el carné de conducir, lo que provoca que sean necesarios más exámenes y alarga las listas de espera, y no entiende cuál es el problema de sacar más funcionarios si la inversión con el retorno es clara.
Esta situación es generalizada en toda España, especialmente en Cataluña, donde “es un desastre”, y las consecuencias afectan tanto a quienes quieren el permiso de coche como a conductores profesionales o usuarios que necesitan canjear licencias.
“Hay alumnos que han abandonado el proceso de conducir por la espera. También existen casos de alumnado que vienen en verano, aprueban la teoría y saben que no podrán hacer la práctica hasta el año siguiente arriesgándose a la caducidad de la parte teórica”, lamenta Viñuales, que considera que cualquier contratiempo puede terminar obligando a repetir todo el proceso con su correspondiente pago de tasas.

La DGT niega colapso
Sobre la respuesta de la DGT, señala que la Jefatura Provincial de Tráfico niega la existencia de un colapso, aunque Viñuales denuncia que sí existe “un grave atasco” porque “no tienen capacidad para absorber la demanda”.
La temporada de verano es propensa a que aumente la demanda de alumnos que quieren sacarse el carné de conducir y desde las autoescuelas son claros: “Somos sinceros con ellos, o nos dan medios o la situación es la que es. Hay previsión este año de que salgan 160 o 170 nuevos examinadores, pero no son suficientes”.
Para Viñuales, una de las soluciones podría ser implantar un sistema mixto, como en Portugal, donde empresas privadas puedan realizar exámenes siempre bajo el control de la administración para que la calidad no se deteriore.










