Las Palmas de Gran Canaria (EFE).- La vigencia y la calidad de la zarzuela como un género lírico y escénico no menor han sido reivindicados por amantes y profesionales de ese arte como el barítono Emmanuel Franco y el director de escena Federico Figueroa, ambos mexicanos, que han dicho no entender cómo en España, su cuna, hay quien se avergüenza de ella.
Al presentar en rueda de prensa en Las Palmas de Gran Canaria la producción que abrirá el viernes 18 de septiembre la 34 Temporada de Zarzuela de Canarias, una versión de ‘La tabernera del puerto’ en la que comparten cartel con la soprano madrileña Ruth Terán y el tenor vasco Andeka Gorrotxategi, entre otros, Federico Figueroa ha sido tajante al defender el género español, al afirmar: «Es nuestro sello, nunca nos debemos avergonzar de ello».
Al contrario, «es nuestro producto y debemos defenderlo», ha defendido el director escénico, matizando que la zarzuela debe ser valorada no solo por patriotismo, sino por ser un arte singular y único que concentra música en vivo, teatro hablado y escenas cómicas combinadas en un mismo espectáculo, según ha argumentado.
«Eso no lo tiene la ópera, no lo tiene el musical», ha añadido.
Esos dos géneros, no obstante, gozan de mayor éxito entre el público español que la zarzuela, principalmente por desconocimiento de primera mano por parte del público nacional, al entender de Federico Figueroa y Emmanuel Franco.
Este cantante ha apuntado que prueba de la calidad y la «garra» de ese arte es «el gran éxito de la zarzuela» en escenarios de Viena, Berlín, Cracovia (Polonia) o Basilea (Suiza), donde ha dicho están triunfando las producciones del género español en versión concierto sin que sea obstáculo para ello la barrera del idioma. «Yo he sido testigo», ha subrayado.
Según ha explicado, uno de los protagonistas de varios de esos conciertos ha sido el propio Emmanuel Franco, que ha sostenido que ese éxito en el extranjero «demuestra la grandeza y la belleza de la zarzuela, que para nada creo que sea un género lírico de segundo orden».
Tanto Franco como Figueroa han planteado además que la zarzuela es un patrimonio no solo español sino de toda la comunidad hispanohablante en conjunto, señalando el segundo como muestra de ello la cantidad de producciones del género que se hacen en otros países de América.
Hasta el punto de que «yo vengo de hacer una zarzuela en Colombia y, de aquí, me voy a México a hacer otra. Y quisiéramos que se hicieran más todavía», ha apuntado.
Y frente a la pasión con que han hablado de ese arte uno y otro, Argelia Camino, presidenta de la asociación Amigos Canarios de la Zarzuela, que impulsa el festival isleño, y Ruth Terán, la protagonista de su primer título de este año, han dejado patente su incomprensión ante la falta de apego que le tiene gran parte del público español.
La soprano atribuye esa posición de la ciudadanía a la falta de educación cultural y especialmente musical que se da en España, «ya desde la escuela», y que Argelia Camino ha relacionado, en buena medida, con el insuficiente respaldo de las instituciones, que ha dicho mantienen congeladas desde años atrás las ayudas que recibe el festival que encabeza.
Ello no ha impedido que, gracias en buena medida al trabajo desinteresado de colaboraciones de gente como ella, que no cobran nada, en esta temporada se hayan programado tres propuestas distintas con un presupuesto «de baratija», poco más de 200.000 euros.
A «La tabernera del puerto», programada en dos funciones el 18 y el 19 de septiembre en el teatro Pérez Galdós, se añadirá «Los gavilanes», que se ofrecerá en el mismo recinto el 23 y el 24 de octubre, y una gala lírica de «Coros de Zarzuela» a celebrar el 10 de octubre en el Teatro Cuyás.
La soprano Ruth Terán ha animado a acudir a esos espectáculos no solo a los amantes de siempre de la zarzuela, sino sobre todo a quienes no la conocen en directo y muy especialmente a la gente joven, que ha opinado debería de gustarle, en la medida en que entre ella «sí que triunfan los musicales, y eso que cantan con micrófono, no como nosotras que conseguimos proyectar la sonoridad sin él». EFE










