Las Palmas de Gran Canaria (EFE).- El Gobierno ha reconocido formalmente como Lugar de Memoria Democrática el Templo Masónico de Santa Cruz de Tenerife, un inmueble de principios del siglo XX considerado como el principal testimonio de la represión que sufrió la Masonería en la España franquista desde 1936.
De hecho, la resolución del Boletín Oficial del Estado (BOE) que proclama su nueva condición legal subraya que el Templo Masónico de Tenerife fue «un lugar donde se cometieron graves violaciones de los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad, al haber sido objeto de persecución sistemática por parte del régimen franquista desde los primeros días del golpe de Estado de julio de 1936».
Este edificio del centro de la capital tinerfeña es el principal legado de la logia Añaza, cuyos «archivos y documentación fueron incautados, sus miembros detenidos, torturados y, en muchos casos, ejecutados o desaparecidos, mientras que el propio edificio fue utilizado como centro de represión, interrogatorios y almacenamiento militar», añade la Secretaría de Estado de Memoria Democrática.
Propiedad en la actualidad del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, el Templo Masónico sufrió las consecuencias durante la Guerra Civil y la dictadura de «un plan de persecución contra la masonería, representando el terror, la represión y la criminalización de la libertad de pensamiento».
Todo ello, subraya el Gobierno, lo convierte «en un símbolo de la violencia política y de la vulneración de los derechos fundamentales durante la dictadura franquista».
De este modo, el edificio pasa a ser el segundo Lugar de Memoria Democrática que se declara en Canarias, donde ya ostenta esa condición la Colonia Penitenciaria de Tefía (Fuerteventura), un campo de concentración utilizado por el franquismo para reprimir y someter a trabajos forzados a personas detenidas bajo el único cargo de ser homosexuales.
El simbolismo del Templo Masónico está unido de manera singular a la represión del franquismo, pero su valor va más allá ya que constituye uno de los principales legados de la Masonería en España.
Fue, de hecho, el «mayor centro de la Masonería en España hasta la ocupación militar de 1936», destaca como uno de los ejemplos más relevantes de la arquitectura masónica en el país y a principios del siglo XX albergó una escuela laica que impartía clases gratuitas a adultos, «aplicando un programa de estudios que respondía a las corrientes pedagógicas progresistas de la época».
El inmueble presenta una fachada de inspiración egipcia que exterioriza diversos elementos de simbología masónica y que, pese al deterioro sufrido con el paso del tiempo, ha conservado esencialmente su configuración desde la conclusión de las obras de ornamentación en 1923.
Durante los años en los que fue incautado por el franquismo, sirvió inicialmente como sede de Falange, que lo utilizó para organizar visitas guiadas en las que se «tergiversaba» su significado y se alimentaba el miedo de la población «sobre los supuestos fines oscuros de la Masonería».
Luego fue convertido en almacén de víveres y, más adelante, lo transformaron en farmacia militar.
«En 2009, en el transcurso de unas reparaciones en el templo, aparecieron restos humanos que corroboran los testimonios de quienes allí fueron cruelmente represaliados», añade el BOE.
Su declaración como Lugar de Memoria Democrática es el colofón al acuerdo suscrito hace un año entre el ministerio y el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, gobernado por CC y PP, para divulgar la historia de la Masonería en Canarias y España, sensibilizar a la ciudadanía sobre la persecución que sufrió y desarrollar actividades que contribuyan al conocimiento de su papel histórico y contemporáneo. EFE









