Las primeras grullas llegan a Las Tablas de Daimiel.
Las primeras grullas comunes han comenzado a llegar al Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, donde se convertirán en uno de los principales atractivos este invierno. EFE/Jesús Monroy

Las primeras grullas llegan a Las Tablas de Daimiel

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Aníbal de la Beldad |

Tablas de Daimiel (Ciudad Real) (EFE).- Las primeras grullas comunes han comenzado a llegar al Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, donde estas aves migratorias se convertirán durante los próximos meses en uno de los principales atractivos para los visitantes, gracias a sus vuelos en bandadas y al característico sonido con el que anuncian su presencia en el humedal

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La llegada de los primeros doscientos ejemplares marca el inicio de la temporada de invernada, aunque el número de aves que recibirá el parque irá aumentando progresivamente y dependerá, entre otros factores, de la evolución de las temperaturas y de las condiciones meteorológicas, según ha explicado a EFE el director del parque nacional, Carlos Ruiz de la Hermosa.

Ha destacado que Las Tablas de Daimiel se caracteriza por ser un lugar donde es muy fácil observar las grullas, «convirtiéndose en un enclave que permite disfrutar tanto de sus desplazamientos como de la atmósfera sonora que generan, sobre todo cuando las bandadas sobrevuelan el humedal».

Gran atractivo en las Tablas de Daimiel

La presencia de estas aves constituye uno de los grandes atractivos de la visita al parque durante el otoño y el invierno, cuando miles de grullas procedentes del norte de Europa se desplazan hacia la península ibérica para pasar los meses más fríos.

El seguimiento de ejemplares anillados y de aves equipadas con dispositivos GPS ha permitido conocer mejor sus desplazamientos y confirmar que Las Tablas de Daimiel recibe grullas procedentes de países como Estonia, Lituania y Finlandia.

Entre los registros más llamativos figura el de una grulla cuya anilla permitió conocer que había sido marcada en Israel.

Este caso, ha explicado el director, evidencia la conexión entre distintas áreas de la ruta migratoria europea y oriental, ya que el ejemplar pasó por territorio israelí antes de desplazarse hacia el norte y llegar posteriormente a Daimiel.

El atractivo de las grullas reside en sus vuelos en bandadas y en su característico sonido. EFE/Jesús Monroy

El conocimiento de estos movimientos permite profundizar en las rutas que siguen las grullas y en la importancia de los humedales como lugares de descanso y alimentación durante sus desplazamientos estacionales.

Las grullas, ha reconocido Ruiz de la Hermosa, son uno de los grandes atractivos del parque nacional, de ahí, que la migración de estas aves tendrá un espacio destacado en el futuro centro de visitantes de Las Tablas de Daimiel, cuya apertura al público se espera para comienzos de 2027.

Entre los elementos interpretativos previstos figura una propuesta dedicada a explicar los movimientos migratorios a partir del seguimiento por GPS de una grulla llamada Saja.

Castilla-La Mancha, entre las principales áreas de invernada

La presencia de grullas en Las Tablas, de las que el año pasado se llegaron a censar un total de 11.600 ejemplares, pone de manifiesto la importancia de Castilla-La Mancha para la invernada de esta especie en España.

En el último censo se cifró en 41.396 ejemplares, el 22,3 % de la población invernante nacional, el número de grullas que invernaron en la región, que fue la segunda comunidad autónoma con mayor número de aves, por detrás de Extremadura, que registró 88.894 ejemplares, el 45,8 %.

El coordinador del censo nacional de la especie, José Antonio Román, ha explicado a EFE que la grulla común es un ave que se reproduce por toda la franja septentrional del Paleártico, desde la península escandinava hasta Siberia y por el sur lo hace desde centro Europa (Alemania, Chequia y Ucrania) hasta Mongolia y el norte de Manchuria por el este.

Román ha señalado que en las áreas de invernada, originariamente las grullas ocupaban las dehesas del suroeste ibérico donde se alimentaban en rastrojeras de cereal, en siembras y pastizales donde consumían bulbos e invertebrados.

Tras el crecimiento demográfico de la especie y la implantación de grandes superficies de cultivos como el maíz, esta tendencia ha cambiado y ahora es frecuente ver grandes concentraciones en rastrojeras de este cereal y de arroz, aunque, ha advertido, siguen ocupando las dehesas al principio del invierno, cuando la disponibilidad de bellotas es grande.

Las grullas, ha dicho, manteniendo las mismas pautas, duermen en humedales y se alimentan por los campos aledaños durante el día. EFE