Ana Aparicio | Soria (EFE).- Gabriel y Victoria, dos jóvenes primos nacidos en Barcelona y residentes en un pequeño municipio de Soria de 10 habitantes desde hace dos años, han iniciado un nuevo proyecto para intentar conectar el trabajo de los artesanos del medio rural con las grandes ciudades.
En una entrevista con EFE, los jóvenes han relatado cómo ha cambiado sus vidas en estos dos años: «Nuestra mentalidad ha dado un giro de 360 grados», han asegurado.

Repobladores cualificados
Victoria Sancho, de 28 años, es maestra de educación infantil y recientemente ha opositado en Castilla y León, y Gabriel Yáñez, de 27 años, es programador y está teletrabajando para una empresa.
Hace ya dos años decidieron dar un cambio a sus vidas al mudarse a un pequeño pueblo de Soria, cerca del Burgo de Osma, de 10 habitantes donde nacieron sus abuelos y el lugar donde pasaban todos los veranos.
Desde entonces no han parado de trabajar potenciando su faceta de ‘influencers’ en redes sociales y, desde hace poco más de un mes, han comenzado un nuevo proyecto que ellos mismos han calificado de «ilusionante y muy motivador».
Según ha explicado Gabriel, la idea surge de ese problema que existe en las grandes ciudades para encontrar y adquirir los productos de las zonas rurales, «artesanos, naturales y de máxima calidad».
Ante esta situación, que ellos conocen bien por vivir toda su vida en Barcelona, decidieron comenzar con esta iniciativa que consiste en conectar a los artesanos del medio rural con empresas y particulares que quieran adquirir esos productos y hacer de enlace encargándose principalmente de la logística.
«Nuestra misión es facilitar el envío de estos productos a través de nuestra página web ‘Repoblando’» ha explicado Victoria quien recuerda cómo, cuando veraneaban en el pueblo, sus padres siempre llenaban el maletero con productos de la zona, «era la típica imagen del verano».
Combinar su trabajo con el apoyo al medio rural
Desde que llegaron a este pequeño pueblo de Soria, Gabriel y Victoria comenzaron con su proyecto y no han parado de subir vídeos a sus redes sociales y a su página web contando cómo es el día a día en el medio rural.

Con más de 66.000 seguidores en su perfil de Instagram, los primos ‘influencers’ han decidido utilizar sus herramientas digitales para ayudar a los artesanos del medio rural.
«Lo primero que hacemos es subir un vídeo de presentación del artesano y nos colamos en su lugar de trabajo para explicar a la gente el proceso de elaboración del producto que vamos a vender», ha explicado Gabriel quien ha destacado lo importante que es «conocer el origen de lo que comemos».
Nuevas tecnologías
El paso siguiente es subir esos productos a la web para que cualquier persona desde cualquier punto de España los pueda comprar desde casa.
«Nuestro papel es facilitar al artesano el trabajo de logística y atención al cliente que, desde el medio rural, es algo bastante complicado», ha subrayado Victoria quien ha confirmado que, por el momento, están comenzando con artesanos de Soria y Castilla y León aunque su idea es expandir este proyecto por toda España.
El producto que ha inaugurado su proyecto ha sido la miel pero ya están pensando en los próximos, «puede ser el queso, los huevos, tenemos muchos artesanos que nos han contactado y esperamos poder complacer a todos», ha explicado Victoria.
Las ventajas de vivir en el pueblo
«Cuando les dijimos a nuestros padres y amigos que nos íbamos nos dijeron que si estábamos locos», ha relatado Victoria quien ha asegurado que «nosotros lo teníamos claro y nos lanzamos a la aventura».
En este sentido, ambos coinciden en que «estábamos cansados de la gran ciudad y del estrés que eso conlleva», han explicado y ese fue el principal motivo que les llevó a cambiar de vida.
«Es la mejor decisión que he tomado en mi vida», ha celebrado Victoria quien anima a todo el mundo a que vuelva al pueblo, «hay que ser valiente, el mundo rural te cambia la mentalidad por completo».
El pequeño municipio donde viven carece de servicios básicos como tienda o farmacia aunque sí que pasan repartidores de comida varias veces a la semana.
«No tenemos casi nada pero lo tenemos todo», ha asegurado Gabriel quien destaca que lo mejor de vivir en el pueblo es la gran comunidad que se crea con los vecinos, «somos una pequeña gran familia». EFE