León (EFE).- Castilla y León afrontará desde este jueves un nuevo episodio de elevado riesgo de incendios forestales, con temperaturas de hasta 37 grados, humedades por debajo del 15 por ciento y previsión de tormentas y fuertes rachas de viento, un escenario que ha llevado a la Junta a declarar la situación de alerta en toda la Comunidad entre los días 3 y 6 de septiembre.
La decisión llega apenas unas semanas después de los grandes incendios registrados este verano, que han dejado importantes daños en explotaciones agrarias y han obligado al Gobierno autonómico a ampliar las ayudas directas dirigidas a agricultores, ganaderos y apicultores afectados.

La Consejería de Medio Ambiente y Energía ha advertido de que una dorsal anticiclónica instalada sobre la Península, unida a la entrada de una masa de aire tropical continental procedente del norte de África, generará durante los próximos días condiciones especialmente desfavorables para el inicio y la propagación de incendios forestales.
Rachas de viento de hasta 50 km/h
A ello se sumará la posible formación de tormentas asociadas a una DANA o vaguada situada al oeste peninsular, especialmente entre el viernes y el sábado, así como rachas de viento que podrían superar los 50 kilómetros por hora en algunos puntos de la Comunidad.
Ante esta situación, la Junta ha prohibido encender fuego en montes y espacios abiertos, incluso en áreas recreativas habilitadas, ha vetado el uso de barbacoas y material pirotécnico y ha suspendido todas las autorizaciones concedidas para el uso del fuego.
También quedará restringido el empleo de maquinaria capaz de generar chispas o descargas eléctricas en terrenos forestales y en una franja de 400 metros a su alrededor.
Nuevos beneficiarios de ayudas
La Consejería de Agricultura ha aprobado una nueva relación de beneficiarios de las ayudas extraordinarias destinadas a compensar las pérdidas sufridas por las explotaciones agrarias dañadas por el fuego.

La orden publicada este miércoles en el BOCyL concede subvenciones directas a 48 agricultores, ganaderos y apicultores profesionales que inicialmente no figuraban entre los perceptores, tras la incorporación de nuevos datos obtenidos mediante comprobaciones y sistemas de información de la Administración autonómica.
La cuantía total de esta ampliación asciende a 264.000 euros, con una ayuda mínima de 5.500 euros por beneficiario. La Junta prevé además que esas cantidades puedan incrementarse en futuras resoluciones hasta un máximo de 25.000 euros en función de los daños finalmente acreditados, como superficie agrícola afectada, animales muertos o desaparecidos y colmenas destruidas.
«Efectos devastadores» para el sector agrario
Según recoge la orden, los incendios registrados este verano han provocado «efectos devastadores» para el sector agrario, con cultivos calcinados, colmenas destruidas y pérdidas de ganado, circunstancias que se han traducido en importantes perjuicios económicos para las explotaciones afectadas.
La Junta ya había autorizado en agosto ayudas directas para 339 profesionales agrarios damnificados por los grandes incendios, pero la actualización de los datos permitió detectar nuevos casos que cumplían los requisitos para acceder a las subvenciones.
El objetivo de estas ayudas es garantizar la viabilidad de las explotaciones, mantener la actividad económica y el empleo en las zonas afectadas y favorecer una recuperación rápida del tejido productivo rural. EFE








