Palma (EFE).- Un equipo de historiadores y arqueólogos, con el respaldo del Consell de Mallorca y del Govern balear, emprenderán en unos días una campaña de excavación en las ruinas del convento de San Francisco, en Soria, en busca de los restos del infante Jaume IV, que nunca llegó a reinar en la isla.
La campaña de excavación se llevará a cabo en el punto donde en el siglo XIV se erigía el convento de San Francisco, que en la actualidad es un solar, durará quince días y retoma los trabajos que comenzó este mismo equipo en 2008, cuando un estudio de georradar reveló estructuras subterráneas que podrían corresponder a la capilla de la Concepción, donde creen que fue enterrado el infante.

Veinte años
«Durante estos 20 años ha continuado la investigación y sabemos muchas mas cosas», ha explicado la coordinadora arqueológica de la campaña, la investigadora Helena Inglada, en la rueda de prensa de presentación del proyecto.
«Ampliamos el espacio de intervención tanto en planta como en profundidad», ha detallado sobre la excavación en unos 115 metro cuadrados de la nueva campaña para encontrar los restos del hijo de Jaume III, el último monarca del reino privativo de Mallorca.
El medievalista impulsor del proyecto, el historiador Gabriel Ensenyat, ha destacado la importancia de la figura de Jaume IV, que participó en 1349, siendo todavía un niño, en la batalla de Llucmajor, donde murió su padre, Jaume III, cuando intentaba recuperar la isla perdida ante Pedro el Ceremonioso.
Historia
El rey de Aragón hizo encarcelar a Jaume IV, primero en Xàtiva y después en Barcelona, donde «lo hacía dormir en una jaula de hierro, con el guardián en el interior», ha relatado sobre su periplo. Escapó en una conspiración de nobles catalanes que simpatizaban con su causa, se casó con la reina Juana de Nápoles y «comenzó una aventura personal dedicada a combatir contra su gran enemigo, Pere el Cerimoniós».
Tras muchas vicisitudes, lideró un ejército de 6.000 hombres que logró acercarse a Barcelona. Cuando «Pere el Cerimoniós contraatacó, Jaume IV se refugió en Navarra donde murió de golpe». Según su testamento, fue enterrado en Soria, en 1375, pero no hay documentación sobre la ubicación de los restos.
La arqueóloga Helena Inglada ha contado que los indicios del estudio de georradar «llevan a un punto de la iglesia más antigua y que coincidía con algún tipo de capilla subterránea», el lugar donde podrían encontrarse los restos. «Es el lugar más probable», ha remarcado Inglada.
Incertidumbre
La coordinadora de la campaña arqueológica ha puntualizado que «no se puede decir con seguridad qué habrá y en qué condiciones», y ha apuntado que «lo ideal sería que el espacio subterráneo siguiera existiendo y en un estado estructural óptimo» y con algún tipo de identificación de la tumba.
«Era un infante real y el heredero de la corona fue al entierro, no estará en una caja de zapatos, pero no sabemos en qué condiciones fue enterrado y qué queda», ha añadido.
Inglada ha explicado que si hallan la tumba y no ha sido expoliada, sería necesario emprender otra investigación con un estudio paleontológico y de ADN con especialistas. Si no queda nada o el espacio ha sido expoliado, los investigadores podrían realizar un nuevo estudio que replanteara la localización en otras posibles capillas. EFE










