Valladolid (EFE).- Un imperio hecho trizas, zarandeado por la corona inglesa, heredó Felipe III de su padre (Felipe II), y pudo ser peor sin la sutura de urgencia que aplicó Diego Sarmiento de Acuña (1567-1626), el primer conde de Gondomar, diplomático, estratega y conocido como el ‘Maquiavelo español’, a quien el Museo Nacional de Escultura dedica en Valladolid una exposición.
‘Tiempo de paz y diplomacia’ es el lema de la exposición inaugurada este martes en la sede principal del Museo Nacional de Escultura, no lejos del Palacio de Gondomar, también sede del museo y donde residió Diego Sarmiento desde principios del siglo XVI y solía regresar al finalizar sus diferentes misiones diplomáticas.
La muestra, con préstamos de museos, galerías, archivos y bibliotecas de España y Reino Unido, parte de los años en que Felipe III estableció su Corte en Valladolid (1601-1606) mientras el primer Gondomar era corregidor de la ciudad después de haberlo sido de la de Toro (Zamora), han explicado a los periodistas Berta Cano (profesora de la Universidad de Valladolid) y Óscar Fernández (conservador del museo).
En Valladolid y París
Son los dos comisarios de la exposición que podrá verse en Valladolid hasta el 14 de enero en el Museo Nacional de Escultura, dirigido por Alejandro Nuevo, y que durante estos meses desdobla su actividad con la presencia en el Louvre (París) de veintitrés piezas de escultura policromada, en su mayoría pasos procesionales, dentro de la muestra titulada ‘Sculpter la couleur’, hasta el 25 de enero.
El Museo del Prado, el Archivo General de Simancas, la Biblioteca Nacional y The National Archive (Reino Unido) son algunas de las entidades que han cedido fondos para la exposición de Valladolid, que recrea la vida cortesana de la España de comienzos del XVI como recuerdo a Diego Sarmiento (1567-1626) con motivo del cuarto centenario de su muerte.
«Pero no sólo está dedicada a su figura sino también a la de su segunda esposa, Constanza de Acuña y Avellaneda, que también influyó» en los éxitos diplomáticos de su marido y en la gestación de la biblioteca del Conde de Gondomar, las más importante de su época, que uno de sus descendientes donó a Carlos III a finales del XVIII y ahora se encuentra en la Biblioteca del Palacio Real (Madrid).
Embajador en Londres
Cartas, manuscritos, libros, indumentaria y cuadros, entre otros fondos originales, exhibe esta exposición con un hilo narrativo que sigue la biografía del conde de Gondomar: corregidor de Toro y Valladolid, consejero de Hacienda de Felipe III y embajador en Inglaterra durante dos etapas entre 1613 y 1622.
Durante su estancia en la capital inglesa no sólo defendió los intereses de la corona española, principalmente contra la piratería inglesa, sino que protegió a los católicos en un territorio protestante y hostil, de ahí el sobrenombre del ‘Maquiavelo español’.
Óscar Fernández ha recordado que gracias a su astucia diplomática puso fin a la guerra entre Inglaterra y España (1585-1604), que inició Felipe II y concluyó Felipe II, época de la cual hay testimonios en la exposición como un jubón, una caja de caudales y varios bargueños que trasladaban de un lugar a otro también como indicio de ostentación.
Otras temáticas, ha destacado por su parte la profesora Berta Cano, responde al culto a las reliquias y las artes decorativas como signo de distinción pero también para cultivar el arte del regalo dentro del ámbito de la diplomacia.
Colgaduras, platos de cerámica talaverana, imágenes de devoción como la Virgen Vulnerata y un relicario del XVII forman parte de un muestrario donde no falta «la idea de la muerte propia del Barroco», en este caso a través de una representación a cuerpo entero de un esqueleto labrado en madera policromada por Gil de Ronza (1522) . EFE










