Enric Sitjà Rusiñol |
Badalona (Barcelona), 26 nov (EFE).- El tanatorio de Badalona ha puesto en marcha un servicio pionero, al abrir las puertas de sus instalaciones a las mascotas para que puedan despedirse de su «compañero de viaje».
Hasta once animales, en su mayoría perros y gatos, se han despedido en las últimas semanas de sus propietarios en el velatorio, como explica a EFE Joan Oller, director financiero y de administración de Pompas Fúnebres Badalona (PFB), la empresa que gestiona la funeraria.
«El duelo de la mascota, cuando no puede hacer esta acción, es mucho más largo, porque lo que hace es esperar a su compañero de viaje», relata Oller, como se han encargado de retratar múltiples películas.

Si bien los animales tienen un «espíritu de supervivencia» que les ayuda a buscar otro referente en la familia, los primeros momentos sin su propietario y sin un espacio de despedida provocan «desorientación» en ellos.
«Poderse despedir de él, ver a la familia triste, hace que el perro, al final, pueda entender que ha pasado algo extraordinario», apunta Oller, que concreta que el servicio está disponible a quien lo requiera en todos los tanatorios que gestiona PFB.
Las mascotas «interactúan con el difunto»
El directivo de la compañía, cuyos servicios abarcan varios municipios del área metropolitana de Barcelona, asegura que las mascotas «interactúan de alguna forma» con la persona que ha fallecido.
«Tienen un rato en el que se relacionan con el difunto a su manera, algunas lo hacen más intensamente, otras menos: todas olfatean, algunas lamen», desgrana, hasta que «llega un momento en el que el animal considera que ya se ha despedido».
Es en este momento cuando se percibe que la mascota «se da por satisfecha», puede cerrar el luto y, así, «buscar un referente» nuevo que le ayude a «sentirse segura dentro de la familia».
Las personas que han pedido este servicio viven una situación «emocionalmente muy intensa», describe Oller, puesto que significa «cerrar el círculo»: «Es un momento de paz, de terminar de una forma muy humana el viaje de la persona que ha muerto y dar paso a una nueva realidad».
Certificación ‘pet-friendly’
La idea, que nació a raíz de una conversación informal entre compañeros de PFB, ha requerido de la adaptación de las instalaciones, la formación de los trabajadores y la obtención del certificado ITVET, para garantizar que los tanatorios de la empresa son amigables con las mascotas y cumplen con la ley estatal de bienestar animal.

«Nos dimos cuenta de que no estábamos preparados para tratar de forma profesional con mascotas: conocemos el sector funerario, pero los animales son un mundo absolutamente diferente», apostilla Oller.
Una compañía certificadora ayudó a PFB a definir los protocoles y medidas necesarias, como una declaración responsable para las familias, que deberán acreditar que su mascota está vacunada y tiene chip y seguro, o la presencia de espacios para que los animales puedan beber agua.
«Tenemos que pensar en aquellas familias a las que no les gustan las mascotas y que, en un momento dado, conviven en salas de velatorio próximas», añade Oller, por lo que se ha creado un protocolo específico, así como uno de limpieza.
Actualmente, el proceso de obtención del certificado se encuentra cerca del 75 % de ejecución, aunque, para asegurar el inicio «con garantías» del servicio, la empresa certificadora proporcionó a PFB unos protocolos «básicos».
Una acogida «bestial»
Oller afirma que la iniciativa, que esporádicamente ya se había ofrecido en los tanatorios de la compañía, ha tenido una acogida «bestial».
«La verdad es que creo que somos pioneros», comenta, y recuerda que PFB quiere abrir a finales de 2026 un tanatorio específico para despedir a las mascotas.
El directivo aclara que este proyecto, «con una cierta envergadura» y que conlleva unas «implicaciones administrativas importantes», no se quiere «mezclar» con el velatorio para personas.
Esto, sumado a la falta de espacio en el recinto de Can Ruti, ha empujado a la empresa a buscar una nueva localización -aún por definir- para las nuevas instalaciones, que podría ser fuera de la ciudad de Badalona. EFE