Jose Oliva | Barcelona (EFE).- El escritor y especialista James Payne, que acaba de publicar ‘Obras maestras explicadas’, considera que «el arte ha estado mal explicado, presentado a menudo de manera que parezca distante, elitista o excesivamente académico». Por eso, propone «sacar el arte de la torre de marfil y devolverlo a la conversación cotidiana».
En una entrevista con EFE, Payne piensa que «el problema no es el arte en sí, sino cómo se ha enmarcado y filtrado con una jerga demasiado complicada».

Y añade que si se enseñara arte de la forma en que se cuentan historias, «mostrando cómo la ciencia de Leonardo moldeó su pintura, o cómo Frida Kahlo convirtió el dolor en poesía». De esta manera, los estudiantes no lo verían como algo distante o elitista, sino como un espejo de la vida».
El propio autor ha combatido desde hace un tiempo ese elitismo desde su canal de YouTube ‘Great Art Explained’. También desde la creación de contenido en línea para la National Gallery de Londres o el Sainsbury Centre en Norwich.
«Mi canal y mi libro no son antiintelectuales, pero son antiexclusión. Aprender sobre la vida del artista, sus creencias y la sociedad que los rodea hace que el arte vuelva a la vida. Deja de ser un objeto distante para ser analizado y se convierte en una conversación viva a través del tiempo», señala.
Ir más allá del canon occidental
En un mundo ideal, el arte se valoraría por lo que revela sobre la experiencia humana. No por cuánto está dispuesto a pagar alguien por él. El objetivo, entonces, no es abolir la idea de «obras maestras», sino expandirla. Hay que ir más allá del canon occidental conocido, cuestionar quién tiene derecho a decidir y reconocer que la grandeza se presenta de muchas formas.
Payne considera que la historia del arte ha sido «abrumadoramente eurocéntrica» durante la mayor parte de su existencia. Para él, incluir artistas no europeos «restablece la perspectiva». Esto se debe a que la historia del arte es «una historia global». «No se puede entender a Picasso sin pensar en el arte africano, ni a Frida Kahlo sin comprender la identidad nacional de México, ni a El Anatsui sin confrontar la historia del comercio, la esclavitud y la transformación».
Al moverse fluidamente entre Leonardo y Faith Ringgold, Michelangelo y El Anatsui, Botticelli y Zhang Zeduan, el autor advierte de «lo estrecho que era el viejo canon». Expande el discurso a diferentes voces, continentes y perspectivas, demostrando que la historia del arte es más rica y está más interconectada de lo que se nos ha contado.

Reivindicar a las mujeres artistas
Exhibe con orgullo que ocho de los treinta capítulos están dedicados a mujeres artistas: «Incluir a artistas como Hilma af Klint, Suzanne Valadon, Georgia O’Keeffe, Frida Kahlo, Faith Ringgold y Yayoi Kusama es un reconocimiento, porque ellas no estaban trabajando al margen. Estaban dando forma al lenguaje del arte mismo, y Artemisia Gentileschi no fue un genio raro. Fue parte de una generación de mujeres artistas cuyo trabajo fue ignorado o mal atribuido».
Al no provenir del mundo académico, Payne se siente libre para «desafiar» la historia del arte tradicional. Proclama que «Hilma af Klint debería ser reconocida como la inventora del arte abstracto en lugar de Kandinsky. También identifica a los famosos artistas masculinos que plagiaron a Yayoi Kusama».
Para la elección de los artistas recogidos en ‘Obras maestras explicadas’ (Cinco Tintas), Payne tuvo en cuenta que «cada pieza tenía que hacer más que solo representar un movimiento o estilo. Tenía que revelar algo esencial sobre la condición humana, sobre la creatividad, el poder o la percepción».
El autor no se detiene en su labor pedagógica de este libro, y está desarrollando una guía descargable para museos. En esta guía, habla sobre obras en museos famosos.