Irene Dalmases
Barcelona (EFE).- Aunque su agente literaria no confiaba mucho en que una novela titulada ‘Flesh’ (La carne) ganara el premio Booker, su autor, el anglo-húngaro David Szalay, lleva diez meses viajando por el mundo para presentar este título, que ahora publica Feltrinelli en castellano y Amsterdam en catalán.
En su primera visita a Barcelona, y bromea con que debe ser el único escritor que recala por primera vez en la ciudad, Szalay habla de su última y premiada historia, distinguida con el Booker 2025, protagonizada por István, un personaje indescifrable y, a la vez, magnético, que transita impasible por la vida, alguien que algún que otro crítico ha definido como un «heterobásico».
Obra de múltiples capas, que tanto abunda en el deseo, lo corpóreo, lo físico, la masculinidad, las diferencias de clase, como en lo que no se habla entre las personas, es también un friso de la historia de Europa de las últimas cuatro décadas, caracterizada por unos diálogos muy pegados al lenguaje hablado y que son los que hacen avanzar la novela y le dan mucho realismo.

Preguntado sobre si cree que los humanos son más carne que espíritu, el autor nacido en Canadá, con raíces húngaras y pasaporte británico, no duda ni un segundo en afirmar que «claramente todos somos más carne que espíritu».
Sin embargo, desea que esta cuestión no se vea en el libro como algo reduccionista.
«Claramente, somos más carne que espíritu, primero somos cuerpo y después viene todo lo demás. En esta historia quería hablar de esta experiencia física, pero espero que la parte emocional, espiritual e intelectual exude, porque también está», precisa.
Un libro que habla de toda una vida
Desde el inicio, Szalay supo que el libro hablaría de prácticamente la vida entera de un personaje, en este caso de un hombre nacido en Hungría, un país bajo la influencia soviética en ese momento, tímido y hermético, quien a los quince años inicia una relación clandestina con una vecina en la cuarentena.
Este joven, posteriormente, se enrolará en el ejército de su país y acabará viviendo en Londres, entre ricas familias, consiguiendo al cabo del tiempo convertirse él mismo en multimillonario.
«El libro debía abarcar diferentes épocas, como mínimo cuarenta años, y es por eso que hace una fotografía de Europa y de los acontecimientos claves de este período de la mano de István, que va de Hungría a Inglaterra, con lo que trato de un fenómeno que nos dice mucho de la gente que se ha desplazado desde la Europa Oriental a la Occidental», indica.
Otra cuestión que le ha interesado mostrar al escritor, que actualmente reside en Viena, es la «interacción» existente entre la historia en mayúsculas y las vidas individuales, algo que comporta que «se abran o cierren posibilidades para las personas, que tanto pueden ser positivas como negativas».
La importancia del azar
En esta narración sobre la peripecia de István no pasa desapercibido el hecho de que el azar «es una parte muy importante de la vida de todo el mundo, a todos los niveles, desde cuando naces, dónde, la familia en la que naces y, más tarde, en cuestiones que te parecen menos aleatorias y que no lo son».
Otro tema clave que aparece en la obra es la de la capacidad de actuar de cada persona, «nuestra libertad individual y la relación entre ella y el azar».
Con los derechos audiovisuales vendidos, David Szalay está trabajando con otras dos personas en el guión de una película sobre la novela, aunque, advierte, todavía no sabe muy bien cuál será el recorrido del proyecto.

Sin embargo, sí puede avanzar que el director con el que han contactado -aunque no da el nombre- tiene la idea de que haya partes de la historia que deben rodarse en húngaro, con lo que el actor principal debería ser alguien que domine esta lengua.
En cuanto a si siente la espada de Damocles encima de su cabeza desde que en noviembre del año pasado ganara el Booker, confiesa que lleva desde entonces de presentación en presentación, sin tener tiempo de pensar en ello.
«Ya veremos cuando me vuelva a sentar ante el ordenador. Veremos entonces si hay mezcla de presión o liberación», desliza.
Porque lo que tiene claro David Szalay, autor de otras obras como ‘All that man is’, también premiada, es que seguirá escribiendo, tocando cuestiones parecidas a las de ‘La carne’, aunque con un «tono más de comedia». EFE










