Guillermo Cabellos |
Barcelona (EFE).- El escritor y filósofo Joan Burdeus publica ‘Un jersei contemporani’, un libro en el que recoge una década de artículos publicados en prensa, un formato que, según defiende en una entrevista con EFE, es «como una canción pop», ya que «los cuatro minutos que dura permiten modular las emociones y los argumentos de una forma suficientemente unitaria como para que resistan».
Nacido en 1989 en Barcelona, Burdeus comenzó a estudiar Medicina por tradición familiar, aunque poco después se pasó a la Filosofía, campo en el que dio los primeros pasos en la academia: «Escribo porque intenté alargar mucho los estudios, hasta que mis padres me dijeron que basta. Así que no empecé a escribir por romanticismo, sino por estrategia».
Con el boom en Estados Unidos de la crítica televisiva como producto cultural y el buen hacer de la ficción catalana, con títulos como ‘Cites’ o ‘Merlí’, Burdeus entendió que se abría un campo que daba visitas en internet, hueco que aprovechó para entrar en el digital Núvol.
«Los primeros años tienen más que ver con conseguir visitas que justificaran mi posición como trabajador. Todavía no hacía articulismo literario. Y es cuando consigues ese margen cuando puedes empezar a asumir el oficio, y ahí empieza a tener sentido hacer otra cosa», cuenta el articulista, hoy una de las plumas más respetadas en catalán por sus análisis políticos, su olfato literario y su crítica artística que publica en El País, el diari Ara y Núvol.
Política, arte y literatura
Como muestra, en ‘Un jersei contemporani’ (Biblioteca de Núvol) se pueden leer textos dedicados a Houellebecq, Rosalía, el románico, Aliança Catalana o Žižek: «Puedes hacerte una idea indirecta de lo que ha pasado en la cultura durante estos años a través de mis preocupaciones recurrentes», dice Burdeus sobre el contenido de su primer libro, editado por Mateu Segarra y Bernat Puigtobella.
«Podría haber hecho, porque me lo han ofrecido, un retrato político de la década o libros sobre cuestiones muy filosóficas, pero me ha parecido que tenía más sentido reunir artículos más atemporales, más personales o, digámoslo así, más literarios», reflexiona Burdeus sobre su debut.

De hecho, la reticencia del crítico a enfrentarse a un formato largo se fundamenta en un amor hacia la dimensión del artículo, que compara con «una canción pop»: «Hay algo que tiene que ver con los límites del aparato humano: esos cuatro minutos que dura una canción y esos cuatro minutos que dura un artículo permiten modular las emociones y los argumentos de una forma suficientemente unitaria como para que resistan».
El papel como tecnología de preservación
Pese a la aparente solidez del género, Burdeus ha terminado por inclinarse a publicar un libro por dos razones: un cambio en la red y la caducidad del formato.
«Internet se ha ido mierdificando y ha cambiado la idea que teníamos de los artículos. Algunos son difíciles de encontrar, otros quizá desaparezcan o quizá el algoritmo los presente de una manera extraña. De modo que ahora me interesa el papel como tecnología de preservación», explica el autor, que en segundo lugar argumenta que después de una década considera haber escrito «suficientes artículos universales» para llenar las 255 páginas del volumen.
Esa búsqueda de la atemporalidad se une a la escritura como camino hacia el conocimiento, ya que Burdeus asegura que nunca ha sentido que tuviera «muchísimas cosas que decir», sino que escribe para saber lo que piensa: «Hay gente que escribe artículos porque quiere cambiar la opinión de los demás, porque tiene algo que le quema por dentro. A mí me quema algo más vacío, el escribir por escribir».
Escribir desde el yo
A su vez, intuye que las responsabilidades del autor, derivadas de «la línea editorial del medio y el hecho de tener que facturar», al contrario de lo que suele decirse, «no constriñen el artículo, sino que lo afinan».
«Es muy fácil decir tonterías y exageraciones en redes, pero que algo llame la atención no significa que sea refinado. Lo interesante es conseguir que resulte atractivo aquello que puedes decir, haciendo los equilibrios que exige un periódico», observa el crítico cultural.
Más allá del análisis de la realidad o de la capacidad de generar conversación, Burdeus también ha logrado hacer de su vida un hecho literario, ya que «el articulista es más escritor que periodista» y muchos de los textos recogidos en ‘Un jersei contemporani’ «tienen un componente de exposición personal y de sensibilidad», campo labrado por dos de sus referentes, Paco Umbral y Salvador Sostres.
«Ese margen literario todavía lo negocio hoy. Ese espacio en Núvol me lo fabrico yo, con la obligación de participar también en los canales habituales del periodismo. Es una lucha, pero el deseo de conseguirla es porque es un placer. Conseguir una de esas pocas columnas que hay en los medios, una que te dé derecho a escribir por escribir, es algo que hay que ganarse», sentencia el escritor. EFE









