Barcelona (EFE).- El Hospital Sant Joan de Déu ha implantado el marcapasos más pequeño del mundo, de dos centímetros, a una recién nacida de 2,1 kilos tras detectar una grave alteración cardíaca durante el embarazo.
El centro sanitario ha informado este miércoles de que, después de la operación, la pequeña ha evolucionado favorablemente y, tras 20 días de ingreso hospitalario, ha recibido el alta.
Los marcapasos convencionales miden alrededor de seis centímetros, un tamaño excesivamente grande para un recién nacido y que puede causar complicaciones como compresión de órganos o infecciones.
Ante esta limitación, el equipo del hospital trabajó con la empresa Abbott para disponer de un marcapasos sincronizado basado en la plataforma AVEIR específicamente adaptado a bebés, de dos centímetros.
Grave enfermedad cardíaca
El diminuto marcapasos fue implantado horas después del nacimiento de la bebé, el pasado 2 de febrero, tras haber detectado durante el embarazo la grave enfermedad cardíaca.
Concretamente, durante el segundo trimestre del embarazo, los profesionales detectaron que el corazón del feto latía demasiado despacio y que estaba muy dilatado debido a un bloqueo auriculoventricular completo.
Se trata de una alteración grave del sistema eléctrico del corazón que impide que los impulsos eléctricos pasen correctamente entre sus cavidades.
Como consecuencia, el corazón late mucho más despacio de lo normal (bradicardia), lo que puede provocar que no llegue suficiente sangre y oxígeno al organismo.
Además, para intentar compensar la lentitud del ritmo cardíaco, el corazón aumenta de tamaño, como ocurrió en este caso.

Parto prematuro
A finales de enero, los especialistas de Sant Joan de Déu observaron un empeoramiento y decidieron adelantar el parto.
La niña nació de forma prematura el 2 de febrero con solo 2,1 kilos de peso y una bradicardia severa que provocó un deterioro clínico, con riesgo de fallo cardíaco.
En sus primeras horas de vida se le implantó un marcapasos provisional para estabilizarla, pero el problema es que los dispositivos convencionales son demasiado grandes para un recién nacido tan pequeño.
Este reto se solucionó con el nuevo marcapasos, de aproximadamente dos centímetros —el más pequeño del mundo en su categoría—, que permite estimular y coordinar el latido del corazón de forma adecuada, algo fundamental en un órgano tan pequeño y previamente dilatado, ha explicado la jefa del Servicio de Cardiología Pediátrica del hospital, Georgia Sarquella-Brugada.
Pocas horas después del nacimiento, el equipo de cirugía cardíaca, liderado por el doctor Stefano Congiu, realizó la implantación definitiva.
En la intervención participaron 16 profesionales de distintas especialidades, además de ingenieros especializados en dispositivos médicos.
La pequeña ha evolucionado favorablemente y, tras 20 días de ingreso hospitalario, ha recibido el alta.
Según los médicos, podrá llevar una vida normal y solo deberá seguir controles periódicos en el hospital. EFE