La IA suele ser cuestionada y se alerta sobre sus peligros, aunque también hay quienes la usan para intentar mejorar la vida.
La IA suele ser cuestionada y se alerta sobre sus peligros, aunque también hay quienes la usan para intentar mejorar la vida. EFE/Carmen Rodríguez

Cuando la inteligencia artificial va más allá de resolver dudas

Madrid (EFE).- La inteligencia artificial suele ser cuestionada y se alerta sobre sus peligros, aunque también hay quienes la usan para intentar mejorar la vida. Es el caso del critico gastronómico ciego Jonatan Armengol y de proyectos como el que recrea en una fotografía un recuerdo de un enfermo de alzhéimer.

Cuando la IA entró en el debate colectivo, «decidimos empezar a hacer proyectos que no crearan más ruido alrededor de que lo que era o podía ser, sino que la usaban de forma práctica, positiva y propositiva», señala a EFE Marta Handenawer de Domestic Data Streamers.

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Así surgió Syntetic Memories, un proyecto en fase piloto e impulsado junto a la Fundación Catalunya-La Pedrera, para ayudar a personas con enfermedades neurodegenerativas de diagnóstico reciente.

Unas realidades y sus protagonistas que ha reunido Google como muestra del uso de la IA con impacto social, como una herramienta que «nos ayuda a poner a las personas en el centro», según la responsable de marca en España, Isabel García.

Vectores de memoria

Pantalla de teléfono móvil que muestra los iconos de las aplicaciones de inteligencia artificial (IA) Deepseek, Chatgpt, Copilot, Perplexity y Gemini
Pantalla de teléfono móvil que muestra los iconos de las aplicaciones de inteligencia artificial (IA) Deepseek, Chatgpt, Copilot, Perplexity y Gemini. EFE/EPA/Hannibal Hanschke

Domestic Data Streamer trabaja en «la intersección entre el arte, la tecnología y el impacto social», de ahí -dice Handenawer- nace la idea de crear memorias sintéticas «para preservar recuerdos personales que están en riesgo de ser perdidos porque que nunca fueron documentados».

Manel ha participado en ese proyecto. En una sesión cuenta a dos personas un recuerdo de su adolescencia, que la IA va transformando en imagen, la cual se refina durante la charla y a medida que ve las diferentes versiones que le ofrece.

El resultado es una fotografía que reproduce su recuerdo y que «casi que es real», asegura Manel en un vídeo en el que se muestra parte del proceso. «Seguiría al cien por cien (con este proyecto), en la medida en que proceda y que mi capacidad me lleve», dice a EFE.

Una fotografía que no es perfecta, sino un poco borrosa, porque «la memoria tampoco lo es» y para que, por motivos éticos, no se pueda confundir con una real, explica Handenawer, que se refiere a ellas como vectores de memoria, que ayudan a conectar de una forma más profunda con ese momento específico.

Un proyecto con experiencias piloto en hospitales y residencias para ver su resultado como terapia de reminiscencia, que emplea recuerdos tangibles, como fotos o música, para que sirvan de desencadenantes para estimular la memoria.

«Lo más cercano a recuperar la vista»

El uso que hace Armengol de la IA es muy diferente. El primer periodista y crítico gastronómico ciego de España, con más de un millón de seguidores en redes sociales, asegura que lo «más impactante» es que ha sido «lo más cercano a recuperar la vista».

Hace un año fue padre y la IA le da independencia para cuidar a su hijo, le basta dirigir el móvil a la nevera para escoger el paquete adecuado de la leche materna para el biberón, también la usa para acceder a información que no está verbalizada. Incluso, antes de salir de casa «le he preguntado a Gemini si los calcetines elegidos me pegan con la ropa», dice entre risas.

También discute con ella de técnicas de cocina y de ingredientes. La IA «ha venido a solucionar un montón de problemas», es un «complemento increíble», pero no quiere que haga las cosas por él. De todas formas, «Calo (su perro guía) está muy tranquilo, porque sabe que la IA hay cosas que no puede sustituir».

Armengol considera que a la IA aún «le falta una parte»: que se diseñe, desde el principio, pensando en todos, en la accesibilidad, en lugar de crearla y luego adaptarla.

La conexión entre jóvenes y mayores en soledad no deseada es el objetivo de la fundación Lo que de verdad importa. En este caso, Cristina Fernández usó la IA, entre otras cosas, en el proceso de documentación, para escribir, fruto de horas de conversación y amistad con María, la historia de esta y su marido Amadeo, ya fallecido.

Espíritu crítico

Todos ellos son conscientes de que la IA puede plantear problemas y múltiples retos, por ello coinciden en la necesidad de tener «espíritu crítico» y enseñar a los jóvenes a tenerlo.

Todas las IA «pecan de complacencia, te dicen lo que quieres oír y eso es un peligro», además -indica Armengol- hay saber cuáles son los límites de esta tecnología y «saber ponerle límites nosotros».

Para Handenawer, hay que ser «muy sinceros sobre cómo funcionan esta tecnologías», son modelos predictivos, y son «muy buenas ocultando su funcionamiento».

Hay que pensar en «cómo convivir con el error» -hay alucinaciones, vacíos de datos- que se puede minimizar, pero no van a desaparecer, por lo que, además, defiende la existencia de los validadores humanos, ya sea, por ejemplo, para un texto o una imagen.