Las hermanas Silvia (centro), y María Amparo (dcha), junto a su equipo del bar Arosa: Sole, Patri y Tania (izqda a dcha). EFE/Manuel Bruque

El bar de Paiporta que concilia: un equipo de mujeres madres y horario solo para almuerzos

Loli Benlloch | Paiporta (Valencia) (EFE).- Salvaron la vida en la dana pero la tragedia les hizo plantearse muchas cosas, así que las propietarias de un bar de Paiporta cuyo equipo lo forman solo madres decidieron, al retomar el negocio, apostar por la conciliación: ahora abren de 8 a 14 horas y aseguran que les compensa ganar menos pero poder estar más con sus hijos.

El bar Arosa lo dirigen Silvia y María Amparo Martínez, dos hermanas que en 2018 tomaron las riendas del negocio creado veinte años antes por sus padres y que cuatro meses antes de la dana del 29 de octubre de 2024 habían estrenado un local que quedó arrasado por el agua, que alcanzó los dos metros de altura.

«Nos conmovió mucho el hecho de que esa tarde no nos pillara allí dentro, porque nuestros tres hijos pequeños, de mi hermana y míos, todas las tardes al salir del cole venían a merendar al bar mientras nosotras limpiábamos a puerta cerrada», pero ese día no, explica a EFE Silvia, para quien fue «una señal de la vida: esta vez os he salvado, pero aprovechadla».

Ambas tuvieron claro desde el principio que no iban a tirar la toalla: «Somos mujeres, la vida no nos lo ha puesto muy fácil y siempre hemos luchado por seguir adelante, por lo que no nos dimos por vencidas y desde el minuto cero de la catástrofe la idea fue que estas persianas tenían que volver a levantarse, que no nos iba a parar la dana».

Estado del local tras la dana, en imágenes tomadas por sus dueñas.

El ‘clic’ para cambiar

Mientras limpiaban barro y pensaban en el nuevo proyecto, llegó «el clic» cuando la hija de 4 años de Silvia le dijo que le gustaba que la pudiera llevar al parque, pues los horarios propios de la hostelería impiden acompañarles al parque, a cumpleaños o poder apuntarles a algunas extraescolares, porque no se llega «a todo» aunque se pida ayuda a otras madres.

«Yo decidí ser mamá para estar presente», defiende Silvia, quien rememora que su hermana insistía desde hacía tiempo antes de la dana en que tenían que «bajar el ritmo de vida», porque sus hijos no las estaban «disfrutando». Y decidieron apostar por un horario que permitiera conciliar trabajo y familia, tanto a ellas como a sus trabajadoras.

Así, este bar de 80 metros cuadrados y situado en la carretera de Picanya reabrió el pasado 9 de mayo con nuevo horario -de lunes a viernes y de 8 a 14 horas-, a sabiendas de que este equipo formado por cinco mujeres de entre 31 y 44 años se lo tenían que «currar mucho» para que cuando la gente pensara en «almorzar bien» pensara en el Arosa y así saliera a cuenta abrir solo por las mañanas.

Las hermanas Silvia (centro), y María Amparo (dcha), junto a su equipo del bar Arosa: Sole, Patri y Tania (izqda a dcha). Las hermanas Martínez, cuyo equipo lo forman solo madres, decidieron, al retomar el negocio tras la dana y plantearse muchas cosas, apostar por la conciliación y solo abren de 8 a 14 horas. EFE/Manuel Bruque

Valientes y trabajadoras

«Mucha gente me dice: ¿y ganas dinero? No gano el mismo dinero que antes, pero me da para pagarle a mis trabajadoras y a mis proveedores y para cobrar un sueldo decente. Y me compensa no ganar tanto dinero e invertirlo en material, que después viene una dana y se lo lleva todo, y poder estar con mis dos hijas en casa», afirma Silvia.

Sus hijas están «supercontentas» con este horario, las trabajadoras -Sole, Patri y Tania- «muy agradecidas» y la clientela en general les dice que son «muy valientes y muy trabajadoras», explica Silvia, quien reivindica que lo han aprendido de su madre, que era «muy luchadora» y les enseñó que «nadie te regala nada» y que si no intentas las cosas no las consigues.

En este caso, reducir el horario «claro que podría salir mal», pero de momento les va bien con los tres tipos de almuerzo que ofrecen, a 8, 9 y 10 euros con un bocadillo -hay 35 para elegir-, bebida, olivas y cacaos. Y siempre están a tiempo de volver atrás y empezar de nuevo «con menús de comidas, cenas o fines de semana».

Vista parcial de la cocina tras la dana, en una imagen compartida en redes por sus dueñas.

Ayuda para volver

Para volver a levantar el negocio han recibido ayuda «por muchos sitios»: de voluntarios, de la ONG World Central Kitchen en las obras y de una cafetería de San Sebastián que iba a cerrar, Ijentea Kafea, y cuyos dueños, Amaia y Javi, les donaron todo el contenido, «desde las cucharillas de café a los secamanos, delantales, vajilla, electrodomésticos o muebles».

Tanto material les donaron que llenaron dos camiones con la ayuda de un equipo de triatlón de allí -algunos les visitaron en verano- y acabó repartido entre cinco bares de Paiporta. En honor a la cafetería, el Arosa tiene colgada una lámpara con unas tazas de café que procede del local donostiarra.

Silvia reivindica que es posible trabajar y conciliar, y asegura que si alguien se inspirara en lo que han hecho en este bar -que lleva el nombre de la ría gallega que enamoró a sus padres en un viaje- se sentiría «bastante orgullosa, aunque fuera solo una persona».