José Carlos Rodríguez I
Santiago de Compostela (EFE).- El dúo vigués Fillas de Cassandra expande el universo musical de su próximo álbum con una exposición formada por doce piezas escultóricas -una por cada tema-, que en realidad son doce sillas, dispuestas todas ellas en círculo para llevar al plano físico su particular ‘Tertúlia’.
La muestra, que puede verse este martes y miércoles en la Fundación Granell, en Santiago, y a partir del día 10 en el espacio Infinito Delicias de Madrid, permite al público realizar una preescucha del álbum que Fillas de Cassandra lanzará el próximo 24 de abril y que presentará en un concierto en Pontevedra el 9 de mayo.
Con la idea de poner «la palabra en el centro», las diferentes sillas se despliegan en un círculo, sin jerarquías, en el que Sara Faro y María SOA invitan a todo el mundo a participar. De eso va ‘Tertúlia’, no tanto de qué contar, sino de contar algo, de hablar, mantener una conversación, un debate. En definitiva, de establecer un encuentro.
«En este tiempo de hiperconectividad en el que muchos y muchas vivimos a través de las redes sociales, vemos que existe una especie de aislamiento en lo real. Pensamos que quizás a través de la conversación y la reunión era posible reconstruir el sentimiento de comunidad frente a todo este individualismo», ha explicado Sara Faro este martes durante la presentación de la exposición en Santiago.
El dúo musical imaginó rápidamente este encuentro como una ‘Tertúlia’ inspirada en esa tradición espontánea en la que, normalmente en verano, las mujeres sacan a la puerta de sus casa sus sillas para refrescarse y charlar con los vecinos o vecinas sin límite de tiempo y sin muchas aspiraciones.
«Pensamos que hablar y escuchar, sin filtros, sin un límite de tiempo, es casi una posición política. Queremos entenderlo como una manera de existir», ha expresado María, que considera que en la actualidad es difícil mantener una conversación «sin distracciones», sin «pensar que incomodas» o «sin avanzar hacia el futuro o detenerte en el pasado».

La silla como símbolo
Fillas de Cassandra reivindica el estar presentes. El aquí y el ahora. Y lo practican imaginando un disco cuya portada, formada por esas doce sillas a modo de tertulia, se hace realidad y pasa a ser un lugar físico que facilita la reunión y que permite escuchar cada uno de los temas días antes de su lanzamiento oficial.
Y aunque la silla «no es fundamental» para la tertulia, sí que favorece el reposo, la relajación, el decidirse a hablar un rato largo, como las mujeres que salen a la fresca y transforman el espacio público en territorio compartido.
Todo lo demás fue un trabajo conjunto entre Sara, María y el colectivo As dúas e punto, formado por Carmen Casal y María Torres, que fue el encargado del diseño de las sillas, sumado al diseño gráfico de Kika Ramil y a la fotografía de Arancha Brandón.
«Fue un proceso muy colectivo, que nació de la escucha de los primeros avances de los temas, de distintas lecturas… Fuimos traduciendo todos estos pequeños elementos, las letras y las melodías en colores, texturas y materiales y todo eso se fue concretando en un diseño concreto de cada silla», ha explicado Torres.
«Queremos que no sean solo objetos físicos u obras de arte, sino un lugar de encuentro donde habitan los cuerpos, donde surgen conversaciones», ha agregado Ramil.

Música en «expansión»
Algunas son más evidentes, otras dejan volar la imaginación.
Asociada al tema ‘Filla filliña’, una mecedora de madera y ratán funciona como una «nana intergeneracional»; ligada a ‘Amor’ una pieza «forzosamente cómoda» de poliuretano verde y cintas naranjas habla «de la fuerza del apego y del duelo».
También está la «anti-silla» cubierta de pinchos negros que corresponde al tema ‘Alboroto’ o las tradicionales sillas de plástico blanco entralazadas, en este caso con una bota de charol negro, que representan «el rumor constante y la complicidad», ligadas a ‘Cuchicheo’.
Así hasta conformar ‘Doce cancións, doce cadeiras’, una muestra con la que Fillas de Cassandra lleva su música a otras disciplinas, en este caso al arte, en un «juego constante» en expansión.
Durante la presentación, Sara y María han querido escenificar esa intimidad compartida con el adelanto en directo de tres temas de ‘Tertúlia’. Han interpretado ‘Verbena’, ‘Filla Filliña’ -junto al multinstrumentista Abraham Cupeiro- y ‘Bucólica’, canciones en las que ya se percibe una intensa relación entre sonidos tradicionales y ritmos más urbanos.
«Buscamos nuevas formas de expresarnos, por eso en esta tertulia están nuestras voces pero también hay susurros, gritos, nuevas formas de cantar y de entender las melodías. Podemos estar arreglando el mundo o hablar de un cotilleo, cuchichear algo. Eso está en el disco», concluyen las artistas. EFE









