València, (EFE).- La escritora Sònia Valiente recupera, noventa años después, la historia del vuelo de Hindenburg, el gigantesco zepelin alemán que ardió en mayo de 1937 en Nueva Jersey, en su nueva novela ‘El vuelo de la fortuna’, un ‘thriller’ que habla de la obsesión por la hegemonía y el poder pero también sobre la soledad no deseada y de los límites de la riqueza y la salud.
Valiente (València, 1975) relata en una entrevista con EFE que llegó a la historia del Hindenburg de forma casual un verano mientras miraba distraída en la televisión la «típica película de las mañanas».
«Se abrió el plano y apareció un cielo repleto de zepelines y me pregunté por qué no existían ya», recuerda. Empezó a documentarse y quedó fascinada por la tragedia del dirigible de lujo, orgullo de la flota de la Alemania nazi, cuyo incendio marcó el final de la era dorada de los zepelines.
En el accidente murieron 36 personas: 13 pasajeros, 22 tripulantes y un trabajador en tierra.
‘El vuelo de la fortuna’ (Plaza & Janés’) parte de la recreación del último viaje del Hindenburg por el Atlántico Norte, impulsado por una fundación de prestigio, Embryo, que investiga enfermedades raras.
A bordo viajan 400 personas, entre ellas grandes fortunas, científicos, tecnócratas, el escritor del momento Ponce Savaté y un grupo selecto de siete afortunados que han conseguido un billete por sorteo.
Maravillas Poquet, la protagonista, una mujer gris que sueña con ser una escritora de éxito, es una de las premiadas, pero su billete está condicionado a compartir la experiencia con Germán Casals, su marido, del que lleva separada trece años, pero sin el divorcio firmado.
Al estilo Agatha Christie
Valiente se sirve del dirigible para presentar una trama al estilo del misterio clásico de Agatha Christie, del cuarto cerrado, sin conexión con el exterior, en un ambiente claustrofóbico. El asesinato del escritor Ponce Savaté en pleno vuelo y la desaparición de su cuaderno de notas pone el foco en Poquet, obsesionada con el autor, sobre quien recaen todas las sospechas.Además de la resolución del asesinato subyacen en la historia temas como los límites del poder y la ambición, las amenazas de la IA, la obsesión por alargar la vida, la búsqueda del éxito efímero, el «triunfo a toda costa» o la soledad no deseada, uno de los «grandes terrores contemporáneos», señala la escritora.El personaje de Maravillas habla también de la suerte y la superstición, con la que Valiente ha convivido «de forma natural» y que debe a su abuela, que era curandera. La protagonista colecciona sobrecitos de azúcar de los bares con «profecías», y cuando tiene que tomar una decisión saca uno del bolso y se encomienda a la suerte. «Es una perdedora de manual», describe la escritora, que se muestra orgullosa de la evolución del personaje, que «empieza siendo una persona herida para acabar siendo una superviviente» ante la situación a la que se enfrenta.Valiente compagina la escritura con su trabajo como directora de Comunicación de la Asociación de Empresas de Energías Renovables y otras tecnologías limpias (Avaesen), que le ayudó a documentarse sobre la parte técnica del dirigible. Abre también en el libro un debate sobre los tecnoligarcas y los límites del progreso: «me preocupa la falta de regulación y esa ambición tan desmedida», reflexiona.La autora, galardonada con el premio Letras del Mediterráneo 2026, precisa que su escritura pretende «entretener» y no «aturdir al lector» y mucho menos «aleccionar». «Que cada uno saque sus propias conclusiones», invita Valiente.










