Besalú (Girona) (EFE).- Un catálogo a ciegas para que el lector compre sin conocer la autoría, libros artesanos con decoraciones a mano o caprichos literarios que burlan los cánones comerciales son las armas esgrimidas por las editoriales independientes en el festival Liberisliber de Besalú (Girona).
Aunque el temporal de lluvia ha acabado por afectar a esta cita, los responsables de los 68 sellos reunidos el fin de semana para reivindicar su causa han tenido ocasión de mostrar apuestas atrevidas con las que diferenciarse.
El mayor ejemplo ha sido el de la editorial sevillana Barrett, que se ha presentado en el Liberisliber con un catálogo a ciegas bajo el brazo.

Un acto de fe en las historias
Una de sus integrantes, Belén García, ha explicado a EFE que esa iniciativa es un «acto de fe a las historias en sí, porque cada persona ve la sinopsis y le da una oportunidad, independientemente de quién esté detrás».
La fórmula ha tenido éxito y muchas personas están queriéndose hacer con todos los títulos de una colección que, según Belén García, parte del décimo aniversario de Barrett, de una selección de autores y de una invitación «a hacer esta gamberrada».

Respaldo a autores noveles
Otro ejemplo de editorial independiente es el de Sloper, firma mallorquina que, cuando muchos se niegan a aceptar manuscritos y el embudo solo deja pasar a autores consagrados, respalda a noveles.
Su representante, Román Piña, reconoce que la literatura que ofrece su catálogo ha sido escogida «a capricho» suyo, con una especial sensibilidad por el humor, aunque le cuesta encontrar el que le gusta.

El cuidado del libro
De Zaragoza, Jekyll and Jill comparece en el festival con Víctor Gomollón como la única persona que forma parte de un negocio que cumple su decimoquinto aniversario y para el que la parte física de un libro es algo más que el soporte de palabras.
«Para mí es importante el papel, el tipo de impresión, a veces utilizo sistemas que han quedado antiguos pero siguen gustando, como el offset, me gustan las tintas planas y, siempre que me lo puedo permitir, me gusta hacer cosas un poco especiales», resume.
Tanto que uno de los libros de su catálogo, ‘Del Enebro’, «lleva hilos pegados a mano uno a uno, aunque Jekyll and Jill cuenta con otras curiosidades como ‘El monstruo del monóculo y otras bestias’.

Gabinete de maravillas
La reivindicación de la editorial independiente y sus trazos diferenciales pasa también por Wunderkammer, el proyecto de la escritora Elisabet Riera, que ha desplazado hasta Besalú a Raquel Bautista.
Wunderkammer, con sede en Terrades (Girona), significa gabinete de maravillas, «que son aquellas salas que, antes de que existieran los museos, tenían los nobles y en las que exponían minerales raros y cosas exóticas que encontraban en sus viajes», detalla Bautista.
La lluvia ha castigado este año a Liberisliber, con traslado al pabellón municipal o cancelaciones por restricciones de movilidad. EFE










