Madrid (EFE).- El sector avícola de puesta ha enriquecido las naves en las que están alojando gallinas camperas y ecológicas confinadas, como media de prevención al impacto de la gripe aviar, con el fin de simular un ambiente lo más natural y parecido posible a sus rutinas al aire libre.
Fuentes sectoriales han informado a Efeagro de que, dadas las circunstancias actuales, se han «enriquecido ambientalmente» las naves con elementos como alpacas de paja y piedras de calcio para que puedan picotear y tener un comportamiento natural.
Las mismas fuentes han recordado que estas naves en las que están las gallinas están diseñadas para ser el entorno «óptimo» para ellas, con control de luz, humedad y temperatura «ideal para que ninguno de sus biorritmos se vean alterados».
Por otro lado, importantes productores de huevo han informado de que, durante este tiempo de confinamiento, no aumentan las necesidades de pienso de las gallinas ya que el pienso constituye su base de alimentación, independientemente de que estén al aire libre o no.
De hecho, lo que picotean de forma natural en los exteriores «no incide en el consumo, es más un comportamiento natural de las gallinas y forma parte de un comportamiento de ‘curiosidad’ para con el entorno».
Refuerzo de las medidas de bioseguridad
Más allá del confinamiento en las naves, las empresas han reforzado las medidas de bioseguridad, «muchas de ellas ya existentes con anterioridad».
Así, no puede acceder personal externo a las explotaciones; se han revisado todos los arcos de desinfección específicos para carrocería; instalado plediluvios en la totalidad de los accesos; cambios de vestuario y aseo para la salida al exterior de todas las personas trabajadoras.
Además, los veterinarios encargados de estas granjas han incrementado sus protocolos porque son «muy conscientes» de su «importancia crucial».
Recomendaciones de la CE
En un informe de 2023 de la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria, la Comisión Europea asegura que una cambio «tan repentino» en las condiciones de cría «puede provocar una alteración potencial del comportamiento de las gallinas».
Eso «puede aumentar el riesgo de picoteo de plumas o picoteo lesivo».
Por todo ello, recomienda que los gallineros estén equipados con verandas (porches cubiertos) porque «pueden reducir el impacto del confinamiento en el comportamiento de las gallinas».
Una veranda proporciona «luz natural, aire fresco, espacio adicional enriquecido con cama y, especialmente cuando las paredes son de malla metálica, reduce el riesgo de contacto con aves silvestres y depredadores».