Moscú (EFE).- El presidente ruso, Vladímir Putin, reconoció este miércoles que el producto interior bruto (PIB) se redujo en un 1,8 % en los meses de enero y febrero.
«Las estadísticas muestran que el crecimiento económico, lamentablemente, ha disminuido durante dos meses consecutivos. El PIB se contrajo un 1,8 % en enero y febrero», señaló el jefe de Estado en una reunión con miembros del gobierno sobre el estado de la economía nacional.
Según el jefe del Kremlin, las empresas que peor se están desempeñando son las industrias manufactureras y la producción industrial en general.
«Así como un sector tan importante y tan significativo como la construcción», añadió.
Pide mantener el presupuesto nacional «equilibrado»
Al mismo tiempo, Putin llamó a las autoridades financieras a «mantener el presupuesto nacional equilibrado» y centrarse en el desarrollo, «incluso ante las fuertes fluctuaciones del mercado internacional».

«Creo que es necesario centrar continuamente nuestros esfuerzos en desarrollar medidas específicas para estimular el crecimiento y en encontrar soluciones adecuadas para superar las tendencias, normalmente previstas, que han surgido recientemente», indicó Putin a los asistentes de la reunión.
Recientemente, tanto medios locales como autoridades económicas advirtieron del mal rendimiento de la economía nacional, el cierre de empresas, caída del consumo, caída de la inversión, menor producción industrial y encarecimiento de precios.
Moscú ya reconoció que la economía rusa cayó un 2,1 % en el mes de enero. Además, el gobierno admitió que los ingresos por exportación de hidrocarburos cayeron un 45 % en el primer trimestre.
Estados Unidos informó de que el 11 de abril terminó el mes en el que levantó provisionalmente las sanciones contra las exportaciones de crudo rusas en petroleros que se encontraban en tránsito a sus destinos.
Desde el inicio de la guerra de Ucrania en 2022 y la militarización de la economía rusa, expertos han advertido de que las altas cifras de crecimiento macroeconómico del país están infladas por la alta inversión estatal en la industria militar, cuya producción se destina a la guerra, donde se pierde en lugar de redistribuirse en la economía.









