Madrid (EFE).- Un maquillaje comprado por impulso para una sola noche de Halloween puede ser la puerta de entrada a un mercado paralelo de falsificaciones que cuesta a la cosmética española casi 400 millones de euros al año y amenaza más de 3.600 empleos, además de llevar a la piel del consumidor productos sin controles sanitarios.
Así lo recoge el estudio de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) sobre los sectores de la confección, la cosmética y el juguete, que sitúa en el 5,5 % la parte de las ventas del sector español que se pierde por las falsificaciones.
España, tercer país más afectado en ventas
En el conjunto de la UE, el mismo estudio cifra las pérdidas en más de 3.000 millones de euros anuales y en cerca de 32.000 los empleos perdidos, con España como tercer país más afectado en ventas, por detrás de Francia y Alemania.
Las empresas asumen además otros costes como la vigilancia de internet, los controles aduaneros y las acciones legales, un dinero que deja de invertirse en innovación y sostenibilidad, ha detallado a EFE el director general de la Asociación para la Defensa de la Marca (Andema), Gerard Guiu Ribé.

Stanpa ha recordado a EFE que el sector dedica el 3,4 % de su facturación a I+D+i, un aspecto que las falsificaciones no hacen, lo que destruye empleo directo e indirecto y reduciendo las ventas de los productos legítimos.
Halloween, una compra de riesgo
Halloween reúne varios factores de riesgo, según Guiu, porque es una compra impulsiva para un solo día en la que el precio suele pesar más que la seguridad y resulta difícil reconocer una falsificación.
Los padres valoran más las garantías cuando el producto es para niños, mientras que algunos jóvenes asumen más riesgos ante precios muy bajos, ha agregado.
En momentos de consumo estacional o compras impulsivas, el riesgo de exposición a productos irregulares se incrementa cuando se acude a canales no autorizados, sostiene Stanpa, que señala que el auge de las redes sociales ha transformado las falsificaciones en un fenómeno de validación social, pretendiendo normalizarlas como una compra «inteligente, cuando en realidad alimenta una actividad ilícita».
En el caso de los productos peligrosos destinados a la UE, un informe de la OCDE y la EUIPO especifica que las ventas en línea representaron el 60 % de las incautaciones mundiales, con la cosmética como categoría más afectada (46 %).
En este sentido, Guiu ha explicado que un vendedor puede llegar a miles de consumidores en poco tiempo y reaparecer con otra identidad, por lo que considera fundamental la colaboración con las plataformas digitales.
Poco margen para actuar ante campañas comerciales
El riesgo de Halloween se concentra en pocas semanas, recuerda Guiu, por lo que detectar falsificaciones a pocos días de la campaña deja poco margen para actuar.
La vía penal es la que ofrece mayores posibilidades de adoptar medidas sobre la mercancía falsificada en ese tiempo, aunque su efectividad y sus plazos dependen de la actuación judicial en cada caso, explica José Carlos Erdozain, director de la asesoría jurídica de PONS IP.
A su juicio, es más eficaz anticiparse y contar con una estrategia de protección y defensa definida de antemano, lo que exige mantener una vigilancia próxima al mercado y facilitar a las autoridades la información necesaria para identificar posibles falsificaciones.
Entre otras medidas, ha comentado que resulta especialmente útil trabajar previamente con las aduanas y darles información sobre los derechos y productos protegidos.









