Madrid (EFE).- Qué hacer si tu hijo o hija suelta en la cena que el cambio climático es un invento o si ves que solo consume vídeos que repiten una única visión del mundo. Los expertos destacan la importancia de enseñar a las familias a desarrollar un pensamiento crítico en casa, sin que las intervenciones parezcan un ataque.
A través del proyecto Educación Conectada, Fad Juventud y BBVA ofrecen vídeos y tutoriales gratuitos, destinados familias, estudiantes y docentes, a modo de guía para saber gestionar las diferencias de opinión entre padres e hijos y ayudar a desarrollar un criterio personal.
Expresiones como «eso no es así», «lo vi en un vídeo» o «me lo pasó alguien por WhatsApp» que a veces son difíciles de contrastar, se gestionan en este proyecto que quiere abordar el reto de educar en un entorno cambiante y cada vez más exigente como el digital.
🎊¡Educación Conectada se renueva!
— Fad (@FadJuventud) August 19, 2025
Nuevos proyectos, nuevas aventuras, nuevas iniciativas
Este curso 2025/2026 va a estar lleno de cositas 🤭 pic.twitter.com/hGsmGgAIcu
El último vídeo publicado ofrece pautas sobre cómo pensar en redes sociales -para que los adultos guíen a los jóvenes- y la forma de cuestionar las creencias.
«Cuando les das la oportunidad de justificar sus ideas estás enseñándoles a pensar con profundidad, no solo a repetir (lo que ven en Internet). Y si dicen algo con lo que no estás de acuerdo tampoco hace falta entrar con la artillería pesada», reflexionan los expertos.
Preguntar, compartir y enseñar a cuestionar
Algunas de las sugerencias que propone Educación Conectada están directamente relacionadas con el diálogo, la escucha activa y el pensamiento crítico, el hilo conductor de los tutoriales.
Así, abrir espacios donde el error no se castiga es uno de los objetivos de la iniciativa, que recomienda primero escuchar y luego compartir tu opinión «siempre desde el diálogo».
Este y otros consejos como «normalizar el cambio de opinión» o «enseñar a cuestionar, no repetir» se presentan con situaciones cotidianas para que se puedan llevar en la práctica en tu hogar.
Propone que en lugar de cortar con un «eso no es así», preguntar «¿por qué piensas eso?».
Finalmente, el tutorial también recuerda que no se trata de una competición por ver quién tiene razón, sino de padres e hijos se entiendan mejor.
Y concluye con la recomendación a los adultos para que reconozcan sus errores y admitan que se han equivocado: «Cuando hacemos esto les abrimos una puerta enorme para que puedan hacerlo sin miedo».