Laura López |
Madrid (EFE).- La iniciativa legislativa popular (ILP) para la regularización de migrantes en España, que se hará realidad muy pronto en forma de real decreto, no tiene un solo impulsor ni protagonista, pero si hubiera que elegir uno podría ser el senegalés Augustin Marie Ndour Ndong.
Su nombre aparece como el autor del texto que fue registrado en el Congreso en 2022, fue el primero en firmar la iniciativa y él se llevó el aplauso de buena parte del hemiciclo cuando se debatió por primera vez la propuesta en abril de 2024.
Dos días después de que el Gobierno haya iniciado el trámite de urgencia de un real decreto para llevar a cabo la regularización de alrededor de medio millón de migrantes, Ndour (Mbodiene, Senegal, 1969) repasa en una entrevista con EFE la historia de esta iniciativa.
«Yo desde el principio creía con firmeza que la regularización no era un tema ideológico porque sabía que mucha gente se podía volcar, como mi parroquia, que buscó firmas como locos, y yo me regularicé con la regularización que hizo José María Aznar (2000)… eso quiere decir que es una cuestión de sentido común», razona.
Por eso lamenta que una propuesta que en su día votaron personas «de todas las ideologías» y «un montonazo» del PP, entre ellos muchos alcaldes, y que es algo bueno «para el conjunto de la sociedad», ahora sea utilizado como arma arrojadiza debido a la «polarización» social y política.
De una PNL fallida a la macrorrecogida de firmas
Pero esta historia empieza hace seis años, tras una proposición no de ley (PNL) fallida que impulsó la plataforma ‘Regularización Ya’ en 2020 y una llamada a Jorge Serrano, compañero en el partido Por Un Mundo Más Justo, formación con la que Ndour se presentó a las elecciones de 2019 convirtiéndose en el primer candidato africano a presidente del Gobierno.

«Le dije que había que hacer algo y que si hacía falta me encadenaría a los leones del Congreso», recuerda ahora el político entre risas.
Y ese «algo» se transformó en una iniciativa legislativa popular para la que necesitarían 500.000 firmas de apoyo con una dificultad añadida: ninguna de las personas que se podrían beneficiar de la propuesta podía apoyarla formalmente, ya que para firmar es necesario tener la nacionalidad española.
1.700 personas y casi 1.000 asociaciones implicadas
«Nos dijeron que estábamos locos, que era imposible», relata Ndour, quien a pesar de ser el autor y primer firmante de la iniciativa recalca que se trata de «un trabajo conjunto de la sociedad civil».
La logística no fue fácil: unas 1.700 personas recogieron firmas por toda la geografía española en lugares como parroquias o universidades y a pie de calle. Acabaron adhiriéndose al movimiento casi 1.000 organizaciones «muy dispares» que enviaron decenas de cajas con firmas hasta el «campo base», ubicado en Madrid.
Fue a partir de ese momento que Ndour sintió «una profunda convicción» de que la iniciativa saldría adelante, al ver a muchas personas «partiéndose el lomo» y a otra tanta simpatizar con una causa que, en realidad, «ni les va ni les viene»: «El currazo de tanta gente no puede tirarse a la basura», era todo lo que podía pensar.
En diciembre de 2022 presentaron al Congreso más de 700.000 firmas, de las que finalmente fueron validadas unas 612.000.
El bloqueo político casi deja morir la ILP en el Congreso

Pero en esta historia también hay mucha frustración: Desde aquel histórico 9 de abril de 2024, cuando la ILP superó su primer trámite en el Congreso con el apoyo de todos los grupos menos Vox, la propuesta ha permanecido «dormida» en un cajón más de un año y medio.
«Habíamos hecho lo más difícil y yo no podía entender que por cálculos políticos no se aprobara», explica Ndour sobre esta agónica espera, que acaba ahora.
El pasado lunes, de forma sorpresiva para muchos -también para Ndour- Podemos anunció en un acto que había llegado a un acuerdo para que el Gobierno pusiera en marcha la regularización por real decreto.
A Ndour le da igual el cómo: «Lo importante es que salga, me importa un pepino las medallas… a mí lo que me ha movido es que los muchachos dejen de pasarlo mal por un tema burocrático», explica.
Esos mismos chavales por los que se metió en este lío ahora no paran de enviarle mensajes preguntándole si cumplen los requisitos: Tienen «una felicidad contenida» porque aún hay mucha incertidumbre y no se lo terminan de creer.
«El primer miedo que tienes es salir de tu casa»
Él sabe muy bien lo que se siente: llegó a Portugal en avión y con un visado pero, cuando este acabó, cayó en situación irregular y permaneció en ella después en España más de un año hasta que consiguió los papeles con la regularización extraordinaria del Gobierno de Aznar en el 2000.
«El primer miedo que tienes es salir de tu casa», comienza a describir Ndour como parte de un relato que va desde la explotación laboral a la tristeza de no poder viajar a su país de origen para dar un abrazo a sus padres.
Para las personas como él, obtener los documentos es «como el día y la noche» o como ser liberado de una cárcel.
Por todo ello, para los detractores de la iniciativa, entre ellos los que dicen que esta tendrá un «efecto llamada», tiene clara la respuesta: «Todo lo contrario: el que no ha entrado hasta ahora no va a poder acogerse a la regularización. Se trata de normalizar una situación que ya esta aquí».
Y les deja una receta: «Yo creo que o construimos un mundo donde cabemos todos o nos vamos a enfrentar. Y no tiene sentido porque perdemos todos».