Imagen de archivo de una manifestación convocada por el movimiento ciudadano 'Salvemos el mundo rural agredido' y respaldada por más de cuatrocientas entidades de la España Vaciada. EFE/ Fernando Villar

La despoblación, un ‘Caballo de Troya’ en el corazón del debate electoral en Aragón

Luis Enrique Fácil |

Zaragoza (EFE).- La despoblación, un secular problema que afecta a las zonas rurales de España en general y de Aragón en particular, se ha introducido como un Caballo de Troya en el debate electoral que preludia a las elecciones del próximo 8 de febrero, conscientes los partidos de que el voto rural puede inclinar una balanza.

En un escenario electoral en el que los grandes partidos han convertido Aragón en un banco de prueba de cara a unas generales, la despoblación se presenta una vez más como un desafío estructural complejo y caracterizado por un imparable proceso de envejecimiento de sus habitantes, que no se detiene y que carece de relevo generacional, un crecimiento natural negativo y una creciente tendencia de la población a concentrarse en Zaragoza.

En un territorio poblado por 1,3 millones de personas, la mitad de las cuales viven en la capital aragonesa, y en el que un 28 % de sus municipios tienen menos de 100 habitantes, los servicios públicos básicos y la falta de opciones de vida son los principales factores que provocan ese goteo perpetuo del éxodo de los pueblos a los ciudades.

«Hay dos Españas, pero no son las de Machado. Hay una España urbana y europea, indistinguible en todos sus rasgos de cualquier sociedad urbana europea, y una interior y despoblada que he llamado España Vacía. La comunicación entre ambas ha sido y es difícil», asegura el escritor zaragozano Sergio del Molino en su ensayo ‘La España Vacía’ (Turner, 2020).

Aragón es un reflejo de esta reflexión: su densidad de población no llega a los 29 habitantes por kilómetros cuadrado frente los 97 de media del conjunto de España, y de sus 731 municipios, 543 tienen menos de quinientos habitantes, según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Un problema imparable que se ve acrecentado por la inmensidad de un territorio descosido y disperso como el aragonés y las dificultades derivadas para ofrecer unos servicios de calidad en los pueblos.

De esa realidad son conscientes los propios habitantes de las zonas rurales cuando piden tener una escuela que dé vida a sus pueblos, atención médica y, por qué no, un bar en el que hablar y compartir las vivencias cotidianas.

Un bar se presenta así no como un simple espacio lúdico sino como la única forma de convivencia que queda en un extorno que aboca a la soledad.

La inmigración (interior o exterior) como oportunidad

En este escenario, la inmigración, tanto del interior del país como procedente de países migrantes, se presenta como una oportunidad para reverdecer la vida en los pueblos: reabrir escuelas, abrir colmados, disponer de una buena red de transporte y, con suerte, tener cerca un consultorio médico.

Aunque no parece descabellada la posibilidad de desarrollar esta oportunidad, en los pueblos son conscientes de que uno de los problemas esenciales para captar nuevos habitantes es la falta de vivienda y de opciones para llevar a cabo un proyecto de vida, en un territorio en el que se cuentan más defunciones que nacimientos y que ya fue golpeado décadas atrás por un proceso de emigración que dejó exangües a las poblaciones más pequeñas.

«No cruzaréis la alta estepa de Castilla sin encontrar gentes que os hablen de Ultramar», cantaba Antonio Machado en ‘Campos de Castilla’ mirando al pasado con nostalgia y evocando este proceso de emigración, que ahora los partidos políticos aragoneses quieren detener, algunos desde una óptica más rural (Aragón Existe, CHA y PAR) y otros desde una perspectiva más generalista (PSOE, PP, Vox, Podemos, IU o Sumar).

En cualquier caso, todas estas formaciones inciden en la necesidad de implantar no sólo servicios básicos en las zonas rurales sino en impulsar iniciativas que permitan desarrollar proyectos de vida, como en los Pirineos o en las cuencas mineras turolenses.

Problemas con la financiación

Por este motivo, la reivindicación de una financiación justa y equilibrada para las comunidades autónomas que tenga en cuenta las peculiaridades de los territorios y de su dispersión poblacional se ha convertido en uno de los principales motivos de enfrentamiento entre los partidos en Aragón, en el que la despoblación es un ‘Caballo de Troya’ que se introduce de forma continua en el debate.

Una financiación, como la presentada por el Gobierno, que el PP aragonés considera un agravio respecto a la «privilegiada» dada a Cataluña, y de la que el PSOE saca pecho asegurando que supondrá 631 millones de euros más para Aragón.

Y mientras todas estas cuestiones se dirimen, Aragón sigue siendo un ‘campo de pruebas’ de los grandes partidos para extrapolar los datos que salgan de las urnas el próximo 8 de febrero de cara a una posible contienda electoral general.