Madrid (EFE).- El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha asegurado este martes que están «tratando de chequear y comprobar» si en alguna de las 170 ocasiones en las que este año ha caído el sistema LZB también se dio la orden de retomar la circulación con marcha normal.
En una rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, Puente ha destacado que no tienen constancia de que esa orden se haya dado de manera «sistémica» y que, en cualquier caso, lo tiene que aclarar la investigación.
«No tenemos constancia de que esto haya sido sistémico. Puede que haya habido alguna instrucción con anterioridad, pero, si es así, ha sido de manera muy excepcional», ha comentado Puente.
El pasado viernes, Puente destacó que en 2026 se produjeron incidencias con el sistema de seguridad ferroviario LZB en 170 ocasiones, un número que, según señaló, está dentro de la normalidad europea.
«Es un número que puede llamar la atención al público no especializado, pero que está dentro de la normalidad europea y son cifras, por cierto, muy estables en los últimos seis o siete años», apuntó entonces.
Puente: no es justo atribuir a liberalización la raíz del problema
Óscar Puente ha reiterado que nunca ha sido un defensor ni un «fan» de la liberalización ferroviaria, «más bien al contrario», pero que sería «injusto» atribuirle a este proceso la raíz del problema actual.

«Buscar en la liberalización una causa directa o indirecta del accidente, sinceramente creo que no es hacer honor a la verdad por muy poco fan que he sido de la liberalización», ha apuntado en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros tras el accidente ferroviario en Urda (Toledo) que ha dejado 69 fallecidos y decenas de heridos.
A este respecto, ha insistido en que ha sido buena para el usuario pero «desastrosa» para la operadora Renfe.
Ha indicado que se ha pasado de un sistema rentable que permitía a una única compañía prestar servicios no rentables en otros lugares del territorio español, con líneas que nunca van llenas pero que hacen un servicio público, a tener pérdidas en lo que era la fuente fundamental de ingresos y ganancias como es la alta velocidad.
Asimismo, ha añadido que la liberalización «no vino por arte de magia», fue una norma que la Unión Europea (UE) impuso y que tuvo su traslado también en el ámbito parlamentario y que no recuerda grandes voces en contra. «Es verdad que a toro pasado las cosas se ven siempre de otra manera», ha añadido.
La CNMC y la liberalización
También se ha referido a la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC), de la que ha asegurado que ahora «está callada» pero que ha hecho una cantidad de informes sobre las bondades de la liberalización, como en el descenso del precio para los viajeros, aunque olvidándose de la cara negativa.
«Yo creo que el ferrocarril español tendría que haber absorbido el incremento a través de su compañía pública, Renfe, de una manera más progresiva, más paulatina y absorbiendo y asimilando los incrementos de tráfico de una forma más natural», ha recalcado.
Asimismo, ha subrayado que la red española no es una red saturada, con liberalización o sin ella, y que tiene capacidad técnica para llevar más trenes de los que lleva en este momento.
«Si no tienes alta velocidad no eres nadie»
Además, ha afirmado que se presiona al máximo desde distintos territorios para que la alta velocidad llegue a sus ciudades y que se ha convertido en una herramienta política «de primer orden» en los últimos 20-30 años.
«Si no tienes alta velocidad no eres nadie, si no tienes alta velocidad no se te trata como mereces (…) y si no tienes tu ciudad es de segunda división», ha agregado Puente, que cree que en la espiral de querer soterrar el tren «por todas partes» se han podido tomar decisiones que hayan sido equivocadas.
«Es una cuestión de pedagogía social, de dirigirnos a una sociedad adulta que entienda que los recursos son finitos», ha dicho en su tercera intervención tras el accidente, en la que ha recordado que hay un cálculo aproximado de que los protocolos de soterramiento de ferrocarril en toda España tienen un coste de 40.000 millones.
«Es una red segura pero no exenta de fallos»
Además, ha calificado de «error» que se culpe a un partido o a un político de las decisiones que se han tomado en materia de infraestructura en los últimos 30 años y que España tiene una gran red de alta velocidad, que es incuestionable y que se ha conseguido hacer en un tiempo y a unos precios que ningún otro país del mundo ha conseguido.
«Creo que es una red segura pero no está exenta de riesgos y de fallos como estamos viendo», ha concluido.










