Bruselas (EuroEFE).- La Comisión Europea (CE) urgió este jueves a los países de la Unión Europea (UE) a que traten el deterioro de las competencias básicas de los alumnos como una «prioridad gubernamental clave» para cumplir el objetivo de reducir a menos del 15 % la proporción de menores con bajo rendimiento en lectura, matemáticas, ciencias y competencias digitales para 2030.
Poner la atención en las causas tras los pobres resultados del último informe PISA, que en España señaló que sólo el 28 % de los jóvenes entre 15 y 16 años llega al nivel mínimo de competencias para enfrentarse a la vida cotidiana y a su futuro laboral, es una de las recomendaciones del paquete de educación y habilidades que presentó este jueves la Comisión Europea.
Aunque sin iniciativas legislativas concretas, el paquete recoge recomendaciones para dotar a los centros educativos de la «autonomía profesional y organizativa necesaria» para dar prioridad a las competencias básicas en un contexto de crecientes exigencias sobre los centros, y para adaptar y aplicar «medidas que mejoren la adquisición de competencias básicas por parte de los alumnos».
Para apoyar la adquisición de competencias básicas, Bruselas instó a que se apoye a los educadores en la identificación temprana de las necesidades de apoyo y que se garantice que la educación y los cuidados de la primera infancia «actúen de manera efectiva como etapa fundamental» para el desarrollo de estas habilidades, empezando por el lenguaje, las competencias socioemocionales y la curiosidad.
Apoyo a los profesores

La Comisión Europea también insta a los países de la UE a convertir la docencia en una profesión atractiva, desde las condiciones laborales hasta el desarrollo de la carrera profesional, con incentivos para atraer y retener profesores en áreas rurales, remotas o con retos socioeconómicos.
Según Bruselas, los gobiernos europeos deben «evaluar y abordar hasta dónde los salarios y condiciones laborales de los profesores constituyen una barrera a la hora de atraer y retener a docentes cualificados», así como asegurar que la carga de trabajo de los maestros «no compromete su bienestar y la calidad de su enseñanza», reduciendo por ejemplo su carga administrativa.
Para mejorar la calidad de la educación, el Ejecutivo comunitario instó también a mejorar el mantenimiento, seguridad, accesibilidad y «resiliencia climática» de las escuelas ante olas de calor y otros eventos climáticos extremos.
Uso responsable de la inteligencia artificial
Ante el 63,8 % de jóvenes europeos de entre 16 y 24 años que usan herramientas de inteligencia artificial generativa, también en el área educativa, Bruselas señala que el sistema «debe asegurar que los alumnos pueden usar la IA de manera crítica y responsable», entendiendo «sus capacidades y limitaciones».
Esto debería «ayudarles a reconocer y gestionar con confianza los riesgos relacionados con la IA, como la dependencia excesiva, la descarga cognitiva, la exposición a la desinformación y el uso acrítico de los agentes de IA, y les permitirá «tomar decisiones informadas sobre si utilizarla y cómo hacerlo —incluida la opción de no hacerlo—, sin dejar de lado el criterio propio».
Bruselas reconoce que los profesores también «necesitan las competencias necesarias para enseñar sobre la IA y, cuando proceda, con ella» pero insistió que se debe asegurar que las tecnologías digitales y la IA se mantienen bajo «una supervisión humana significativa» con el criterio profesional del maestro.










