Lisboa (EuroEFE).- Portugal elige este domingo al sucesor del jefe de Estado actual, Marcelo Rebelo de Sousa, en las elecciones presidenciales más reñidas en décadas, con las encuestas dando un empate técnico entre los candidatos favoritos, lo que apunta a una posible segunda vuelta.
Aunque en Portugal la figura del presidente no tiene poderes ejecutivos y actúa más bien de árbitro y fiscalizador, en estas elecciones concurre un candidato, el líder de ultraderecha André Ventura, que ha prometido ser intervencionista si gana los comicios e incluso ejercer la oposición desde la jefatura del Estado.
De haber segunda vuelta, la mayoría de las encuestas pronostican que Ventura, presidente del partido de ultraderecha Chega y aliado de Vox en el escenario europeo, pasaría seguramente a esa nueva ronda, pero que no la ganaría.
Cinco favoritos
A estas elecciones concurren un total de 11 candidatos, entre los que hay una sola mujer, la eurodiputada y excoordinadora del Bloco de Esquerda Catarina Martins.
Hay cinco favoritos en los sondeos: Ventura, el ex secretario general del Partido Socialista António José Seguro; el exministro y comentarista político conservador Luís Marques Mendes; el almirante en la reserva Henrique Gouveia e Melo y el eurodiputado João Cotrim Figueiredo, apoyado por Iniciativa Liberal (IL).
Las últimas encuestas apuntan a que el socialista Seguro, que fue ministro en los Gobiernos del actual secretario general de la ONU, António Guterres; pasaría junto a Ventura a una hipotética segunda vuelta.
Esas encuestas han ido mutando en los últimos meses sobre el posible ganador, pasando de Gouveia e Melo en los análisis iniciales, mientras que otros daban ventaja a Ventura o Marques Mendes, que cuenta con el respaldo del primer ministro portugués, el conservador Luís Montenegro.
No obstante, para la mayoría de esos sondeos iniciales se entrevistó a menos de 1.000 personas, lo que no resultaba en muestras significativas.
Segunda vuelta a la vista
En lo que sí coinciden la mayor parte de los estudios es en la posibilidad de que haya una segunda vuelta, una circunstancia que solo se ha dado una vez en democracia, en 1986, cuando el socialista Mário Soares triunfó en una segunda ronda muy reñida frente al demócrata-cristiano Diogo Freitas do Amaral.
Esa segunda vuelta tendrá lugar si ningún candidato obtiene más de la mitad de los votos válidos (sin contar los votos en blanco), y deberá ocurrir en los 21 días siguientes a la primera votación, con los dos candidatos que queden en los primeros lugares.
Aparte de los cinco favoritos y Martins, el resto de aspirantes son el sindicalista André Pestana; el cofundador del partido ecologista Livre Jorge Pinto; el dirigente comunista António Filipe; el pintor Humberto Correia y el músico Manuel João Vieira.
El factor Ventura

Otro punto de convergencia de las distintas encuestas es que, de haber una segunda vuelta, Ventura sería uno de los dos contendientes, pero no saldría victorioso.
Este político ha asegurado que ser presidente sería «la mejor forma de liderar la oposición en Portugal» y ha afirmado que, de declararse victorioso, jugará un papel intervencionista e impulsará la agenda de su partido, con un discurso profundamente anti-inmigración y contra los gitanos.
Ha anticipado que de ganar «no será presidente de todos» y ha llegado a alabar a la dictadura portuguesa del Estado Novo (1933-1974), cuya principal figura fue António de Oliveira Salazar, aunque sin hacer apología directa de ella.
Venezuela y la sanidad pública, en campaña

La campaña, iniciada el 4 de enero, ha estado marcada por dos temas: uno de ellos es Venezuela, ya que la carrera electoral comenzó un día después de que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, fuera capturado por EE.UU. en el país latinoamericano, donde hay una comunidad importante de emigrantes portugueses.
La mayoría de los aspirantes no ha dudado en tachar esa acción de la Administración de Donald Trump como un ataque al derecho internacional, a excepción de Ventura.
El otro asunto que ha marcado la campaña es recurrente en los comicios de cualquier tipo de los últimos años en el país: el desastroso estado de la sanidad pública. El tema ha irrumpido con fuerza en estas presidenciales después de que la fiscalía de Portugal anunciara una investigación por la muerte de un hombre de 78 años en la zona metropolitana de Lisboa tras esperar durante casi tres horas la llegada de la ambulancia.
A este caso, se suman las sospechas, difundidas en los últimos días por los medios de comunicación, sobre otras dos personas fallecidas mientras aguardaban la llegada de los equipos de atención sanitaria.
El mal funcionamiento de la sanidad es un problema que han abordado todos los candidatos, pese a que la figura del jefe de Estado no tiene poderes ejecutivos y actúa más bien de árbitro y fiscalizador.
En el maratón de debates electorales que ha habido antes de los comicios, el invitado invisible ha sido el presidente saliente, Marcelo Rebelo de Sousa, y su desempeño, con tres disoluciones del Parlamento en cinco años.
Como Ventura, Marques Mendes ha asegurado que de ser elegido quiere ser un presidente «intervencionista«, aunque ha matizado que hablaría menos en público que Rebelo de Sousa, un jefe de Estado al que le ha gustado pronunciarse sobre todo tipo de temas, a veces rayando los límites de sus prerrogativas, mientras que Seguro se ha mostrado más cauteloso y partidario de no traspasar esas restricciones del papel del mandatario.
¿Qué funciones tiene un presidente en Portugal?

La Constitución establece que el presidente «representa a la República Portuguesa, garantiza la independencia nacional, la unidad del Estado y el regular funcionamiento de las instituciones democráticas, y es en virtud de su cargo el comandante supremo de las Fuerzas Armadas».
Algunas de sus funciones son promulgar o vetar leyes, nombrar al primer ministro, disolver el Parlamento, convocar elecciones, presidir el Consejo Superior de la Defensa, declarar la guerra en caso de agresión efectiva o inminente (a propuesta del Gobierno), declarar el estado de sitio o de emergencia, nombrar a los embajadores y garantizar la unidad del Estado.
El jefe de Estado tiene un «poder moderador» y no tiene funciones ejecutivas directas.
Actúa como un árbitro entre el Gobierno y la oposición, y se espera de esta figura que se mantenga neutral, algo que tradicionalmente los candidatos se han esforzado en defender.
La legislación estipula que puede postularse al cargo cualquier persona con nacionalidad portuguesa, con derecho a votar y que sea mayor de 35 años, excepto los militares en servicio activo. Por ello, uno de los candidatos favoritos, el exjefe del Estado Mayor de la Armada, el almirante Henrique Gouveia e Melo, pasó a la reserva antes de anunciar su candidatura.
¿Cuántos presidentes ha tenido Portugal?
Desde la implantación de la República en Portugal en 1910, ha habido 20 presidentes, siendo Manuel de Arriaga el primero.
Tras la caída de la dictadura salazarista con la Revolución de los Claveles de 1974, ha habido siete: António de Spínola (1974), Francisco da Costa (1974-1976), António Ramalho Eanes (1976-1986), Mário Soares (1986-1996), Jorge Sampaio (1996-2006) y Aníbal Cavaco Silva (2006-2016) y Marcelo Rebelo de Sousa, que asumió funciones en 2016 y concluye ahora su segundo mandato.


