José Carlos Rodríguez I
Santiago de Compostela (EFE).- En una librería de apenas 45 metros cuadrados, hacer sitio a los libros también significa decidir cuáles deben desaparecer de las estanterías. Pero en NUMAX, que acaba de ser distinguida con el Premio Librería Cultural 2026, las novedades conviven con títulos publicados hace años, editoriales pequeñas y obras que necesitan tiempo y espacio para encontrar a sus lectores.
«Queremos dar espacio a los títulos para que respiren, para que tengan vida», señala a EFE Olaia Tubío, que junto con María Villamarín y Mariña de Toro se encargan de mantener un oficio que «no solo consiste en vender libros», sino también en seleccionarlos, cuidarlos y respetarlos.
«Podríamos llenar la librería de novedades todo el tiempo, pero consideramos que hay otros libros que tienen que tener su espacio. Si no se hace ese trabajo por ellos, no se venden, porque la gente no se fija en ellos», añade María Villamarín.
Ambas se declaran «principalmente» lectoras y de su amor por los libros surge un proyecto como el de NUMAX, una cooperativa que funciona como un motor cultural para la ciudad de Santiago y que no se limita a ser librería, sino que también cuenta con un cine y un laboratorio audiovisual.
Aunque reconocen las sinergias, trabajan de forma asamblearia y cada trabajadora conoce y se apoya en el trabajo de otra, el premio concedido por la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros junto con el Ministerio de Cultura ha puesto el foco en una librería con capacidad para vertebrar identidad y territorio y para apostar por las actividades culturales, la lengua gallega y la defensa de la bibliodiversidad.

Cuidado en la selección
La atención al fondo editorial es una de las decisiones que definen el proyecto. En sus estanterías conviven numerosos géneros y sellos, con especial cuidado para que las grandes editoriales y distribuidoras no acaparen el espacio en detrimento de los proyectos independientes.
Esa selección exige un trabajo constante, en el que las libreras se «nutren» de las recomendaciones de los propios lectores, de las personas que pasan por allí y generan una comunidad.
«Queremos que la gente, cuando entre en la librería, se encuentre con libros que conoce, pero también que se sorprenda y encuentre cosas que no ve en otros sitios», apunta Mariña, a la vez que Olaia reconoce que tienen una comunidad «bastante asentada».
«Siempre tuvimos la voluntad de intentar ser un espacio en el que pasen cosas, en el que se hable de libros y se hable de la vida en general», resumen.
NUMAX no concentra sus pedidos en una única distribuidora, sino que trabaja con varias y mantiene relaciones directas con editoriales pequeñas, en las que confía.
«No nos gusta eso de colocar libros. El ritmo de las novedades es incesante y muchas permanecen muy poco tiempo. A nosotras nos gusta equilibrar un poco los compromisos con tener cierto cariño y cuidado con los libros», señala Mariña, consciente de que el mercado editorial no se libra del «ritmo hipercapitalista» que afecta a todos los ámbitos de la sociedad.
Sin embargo, en NUMAX escasean los expositores contratados y se decantan por un sistema en el que las publicaciones tengan recorrido y en el que la diversidad también se extienda a la propia lengua, con especial -y natural- atención al gallego.
De hecho, toda la comunicación y las actividades de la librería se desarrollan en gallego, con una programación que contribuye a dar identidad al espacio.

Reconocimiento del sector
Presentaciones, conversaciones y ciclos temáticos forman parte de una cotidianidad que no solo nace de las propuestas que reciben, sino también de la proactividad de unas libreras que encuentran en su trabajo cierta satisfacción «personal».
«Tenemos claro que tenemos que cuidarnos entre todas y hacer que el trabajo no sea el centro de la vida. Poder respetar los descansos, cubrirnos entre nosotras si alguna está enferma… Este es un sector muy vulnerable, estamos muy limitadas por los márgenes del libro, que son el 30 %», comenta Olaia.
A pesar de las dificultades, y tras once años de trayectoria, ven el proyecto como suyo y se sienten muy felices por recibir un premio que «ya no esperaban» y que supone «un reconocimiento del sector».
Y es que tienen claro que tanto NUMAX como otras librerías independientes ayudan al tejido cultural del la ciudad: «Siempre estamos diciendo que si a nosotras nos va bien, a otras librerías les va a ir bien. Si la comunidad lectora tiene librerías a las que ir, es mejor para todas». EFE










