Logroño (EFE).- El agricultor español lleva generaciones siendo el mayor aliado del clima y nadie le ha compensado por ello, según concluye el informe ‘La agricultura de carbono en España’, elaborado por la COAG.
Esta es una de las principales conclusiones de este estudio, presentado este martes, en Logroño, por uno de sus coautores y responsable de la oficina de COAG en Bruselas, Manuel Linares.
El informe de COAG no es un alegato ingenuo a favor de los mercados de carbono, sino, sobre todo, una advertencia sobre sus riesgos si no se diseñan correctamente, ha explicado Linares, quien ha estado acompañado por el coordinador sindical de la UAGR-COAG, Robert Ruiz-Clavijo.
En el informe, se recuerda el Reglamento (UE) 2024/3012, que entró en vigor en diciembre de 2024, y que es la primera norma europea que crea un marco de certificación voluntaria para las absorciones de carbono en la agricultura.
Este estudio también revela una paradoja estructural: la agricultura española practica, sin cobrar, buena parte de las técnicas que el nuevo reglamento europeo pretende incentivar y certificar.
Por otra parte, también exige que las metodologías europeas de certificación para las absorciones de carbono incluyan expresamente las prácticas mediterráneas de viñedo y frutales -cubiertas vegetales, triturado de poda, biochar (carbón vegetal)- y que no queden reducidas a modelos pensados para los grandes cereales del norte de Europa.